viernes, 10 de abril de 2020

Las manos de Dios o las pezuñas del Diablo

Las manos de Dios o las pezuñas del Diablo
Crisanto Gregorio León



No solo eres cristiano porque hayas sido bautizado en Cristo, hay  muchas otras cualidades y talentos que deben caracterizarte.
Cuando comenzabas en los caminos del Señor eras frágil siervo de Dios, ahora has perdido la ruta al humillar al que creyéndote otra persona puso de lado su dignidad y cometió el error de pedir bondad a la persona equivocada.  
Es cómodo humillar y negarle ayuda al que pide cuando la comida rebosa en tu mesa y la salud en tu cuerpo físico.  Actitudes anticristianas de un cristiano son peores que el Coronavirus. El cielo está enojado por la perversa acción de los hombres y de los Pilatos que se lavan las manos para justificar desconocer al prójimo porque  les molesta que se atrevan a pedirles. Es hora de revisarse el corazón y el alma.
Humillar a quien pide para no darle, bajo el argumento de que el 80% de la población de un país está en iguales o peores condiciones del que pide es una perversa tangente no cristiana es una excusa demoníaca.
Es impropio de un cristiano no practicar la bondad justificándose en argumentos fútiles, en construcciones verbales mundanas, alegóricamente despreciables por lo talentosas en sus fundamentos pero vacías de bondad.  Si alguien te pide es porque has exhibido tener y porque cree que tienes un corazón bondadoso.
Cuanto enojo, desasosiego y encabritamiento experimenta la persona avara cuando le pides. Cuando una persona pide es porque está necesitada, es porque ha puesto su dignidad a un lado experimentando gran dolor en su alma y se ha quebrado colocando la esperanza en quien por alguna razón creyó podría saciar su necesidad.
Estamos experimentando un tiempo de muerte y trasformación  y aún así la gente no huele su propia maldad innata y  niega convertirse, se niega  a cambiar para beneficio de su alma.
Si pensáramos durante todo el tiempo que permaneceremos muertos, seríamos mejores personas el poco tiempo que permaneceremos vivos. Seríamos mejores seres humanos, mejor gente.  Viviremos lo que Dios decida y muchos no llegaremos a los 100 años y el resto de la eternidad permaneceremos bajo tierra o cremados hasta que nuestro Señor venga a juzgar a vivos y a muertos. Y quisiéramos estar todos inscritos en el libro de la vida. Por eso debemos dejar a nuestro paso por la tierra una estela de bondad y buena vibra y no una pesadilla  de gente vana, avara,  ostentosa materialmente y egoísta con el prójimo.   Pura pantalla, puro retrato y con el alma disfrazada de divina pero en esencia de crueldad.
Recuerda, siempre hay algo que dar,  aunque sea poco y en eso se fija Dios, pero si das con abundancia mayor abundancia te sobrevendrá. Tampoco olvides que hay quienes son buenas personas y no andan alardeando de ser cristianas y se comportan mejor que un cristiano,
                Con cuanta crueldad tratas al que te pide ayuda y te retratas en las redes con pomposidad y ostentación y alardeas de lo que ganas y de lo que has llegado a tener con esfuerzo y trabajo, pero olvidas quien te proveyó y en el primer test de Nuestro Señor Jesucristo, sales reprobado.  No es por casualidad que estás leyendo esto, ni es por casualidad que alguien te pide ayuda. Dios te está viendo porque te conoce aun antes de haber nacido. El cielo te escogió para ser las manos de Dios y tú decides si serás las pezuñas del diablo.


Abogado / Escritor