domingo, 16 de diciembre de 2007

EL RANCHO


EL RANCHO
Crisanto Gregorio León

Cabe aquí el conocido refrán "el habito no hace al monje", pues no todo el que se vista con un hábito debe ser necesariamente un monje, puede tratarse de un impostor o de un actor, de alguien de equivocada vocación y dentro de las posibilidades cabe un gran espectro; mientras el moje puede no portar su habito, pero si en la teoría y en la práctica es fiel a los dogmas y a la doctrina donde está inscrito, indudablemente se trata de un moje.
Habitar en un rancho por no poseer como vivir mejor, ciertamente no es culpa de sus moradores; pero permanecer en él teniendo la posibilidad de escapar de esa pobreza, es negarse a progresar por efecto de una preocupante condición mental.
La educación y la cultura constituyen el ariete para desprogramar los ranchos materiales y los ranchos mentales.
A diferencia del rancho argentino o al rancho mejicano , con rancho en Venezuela se quiere significar, una vivienda destartalada, insalubre, generalmente con paredes de tablones o de láminas de zinc, pisos de tierra, sin servicios públicos, salvo electricidad ilegal; en fin con una paupérrima situación, en la que sus moradores se ven obligados a permanecer por no poseer mayores medios de fortuna con los cuales obtener un mejor hogar y eso desde luego escapa de su control, pues en principio nadie quiere vivir así.
Eso es la vivienda de mucha gente con carencias materiales. Sin embargo se pueden evidenciar ranchos que no obstante su precaria estructura, sus habitantes los mantienen limpiecitos, un patio adornado con las huellas de un rastrillo y la sombra de plantas que adornan su entorno. Un pozo séptico debidamente aseado y un respeto extremo por los vecinos, pues si bien la carencia es material, son ricos en modales y asumen la vida con una actitud mental de otra naturaleza, distinta a la del rancho donde están obligados a vivir.
Pero también hay quienes, teniendo las formas de salir de ese desalentador modo de existir, permanecen en un rancho en las más deplorables condiciones por cerrarse al impulso de crecimiento personal y espiritual, donde el rancho les agrada y se niegan a salir de él, pues se identifican con el rancho y no quieren de ninguna manera abandonar la existencia que dentro y fuera del mismo se genera. Visto así, el rancho es una posición ante la vida, es una forma perturbada de mantenerse por iniciativa propia al margen de la prosperidad, de la evolución y del avance por ausencia de una mejor cultura, por carencia de una educación que los haga reflexionar sobre si mismos y su naturaleza.
Contradictoriamente, hay quienes teniendo una educación que hace suponer mayor altura en la filosofía de la vida o que habitando mejores viviendas, o mejorando las que ya tienen para generar un mayor confort a su familia, siguen asumiendo el mismo rancho mental, idéntica carencia de motivaciones psicológicas que les impide alcanzar estratos más elevados para una inserción en una cultura superior.
Imagínense una mente en la que habita un rancho, donde las aguas negras o aguas servidas o no tratadas, son derramadas intencionalmente a los vecinos y dónde la multiplicidad de argumentaciones del dueño de esa mente justifique seguir haciéndolo impunemente.
Cuidado con la pobreza y la miseria mental, esas si son verdaderos azotes morales y espirituales, pues si bien importa habitar mejores viviendas, también son determinantes la cultura y la educación.
Haciendo una interpretación extensiva de un pensamiento de José Ortega y Gasset, diría que " El rancho psicológico, es un estado de miseria mental donde la vida de nuestra conciencia se estrecha, empobrece y paraliza".
¡Ojala nadie viviera dentro de un rancho, pero lo más importante es que ningún rancho viva dentro de alguien!

Abogado
crisantogleon@gmail.com

! NOS LADRAN SANCHO !

"¡Nos ladran Sancho!"
Crisanto Gregorio León

Es difícil descubrir al envidioso pues a veces se esconde a través de una apariencia amable, acogedora y simpática y otras se camufla en conductas de excesivo respeto, o excesiva admiración, el envidioso se "alegra de los fracasos ajenos "y "sufre con los éxitos ajenos"
Es obligatorio decir que no puede de ninguna manera existir un cristiano envidioso, porque sencillamente si es envidioso, entonces no es cristiano. La envidia y el cristianismo son términos excluyentes, son polos que se repelen, son características que no pueden coexistir en quien dice profesar la fe de Cristo.
Dijo Unamuno: La envidia es mil veces más terrible que el hambre, porque es hambre espiritual.
No basta andar con la Biblia bajo el brazo y salir religiosamente emperifollado a las reuniones diarias, sabatinas o dominicales y saberse de memoria los capítulos y versículos. No es suficiente reunirse entre "hermanos" a hacer interpretaciones del santo libro, cuando la propia vida es una mentira y una contrariedad notoria entre lo que se dice profesar y lo que se hace realmente.
Blandir la Biblia en las congregaciones, elevar cánticos entre hermanos y sentirse los dueños absolutos de la salvación es un gran error entre quienes quieren dar una imagen de corrección y virtud, pero mantienen por envidia enemistad abierta o solapada con el prójimo.
Un grave error es también aparentar ser buen cristiano dentro del grupo al cual se pertenece , mientras se vive con engreimiento a espalda de los "hermanos" , pidiendo a Dios que se muera el prójimo porque no soportamos que posea lo que nosotros no tenemos.
Sencillamente al cristiano envidioso no le va bien, porque la envidia le quita la condición de cristiano. Una vez que deje de ser envidioso, entonces comenzará a ser cristiano y todo mejorará en su vida.
La mayor soberbia de un envidioso que dice ser cristiano , es no reconocer que le causa irritación y cólera la circunstancia de que al prójimo que no anda con la Biblia bajo el brazo le vaya mejor que a quien se alaba de estar a salvo de la condenación eterna.
Ya nos dijo Benavente: es tan fea la envidia que siempre anda por el mundo disfrazada y nunca más odiosa que cuando pretende disfrazarse de Justicia.
Ahora bien, no son los cielos los que están precisamente llenos de envidiosos, por el contrario existen muchos que se dicen cristianos y viven a diario un verdadero infierno por no cambiar de actitud ante la vida, por no vencer sus propios demonios internos que dominan su espíritu.
Actitudes de envidia se manifiestan de muchas formas, entre las que se pueden mencionar algunos ejemplos; "Hay que ver el auto que se ha comprado el vecino, ¿de donde sacara el dinero?", ¿Viste la casa que está construyendo el vecino, porque las bases son mejores que las nuestras?
Pierre Corneille, dijo que cuanto más bondadosamente tratamos a quien nos odia, más armas le damos para que nos traicione. Desde luego que se refería al hombre y a la mujer envidiosos que maquinan hasta en sueños la forma y la manera de entorpecer y colocar trabas a la vida del prójimo y es mejor si en ello va su destrucción. Imagínense entonces que el envidioso fuese quien se jacta de ser cristiano. Eso es una aberración del alma y un desperdicio de tiempo asistiendo a la iglesia.
La envidia es la incapacidad de alegrarse con el éxito o triunfo del prójimo. Hace mirar el éxito ajeno como fracaso propio. Es la sombra de la admiración; cuando alguien siente que otro merece admiración, y se niega hacerlo, se transforma en envidioso. El envidioso tiene los sentimientos invertidos, exactamente opuestos a la voluntad de Dios.
La envidia es un cáncer espiritual que corroe el corazón y los huesos. Es una verdadera enfermedad del alma, hay que confesarla como pecado y pedir a Dios la sanación interior.

Abogado
crisantogleon@gmail.com

sábado, 15 de diciembre de 2007

NIÑOS DISEÑADOS


Niños Diseñados
Crisanto Gregorio León

Juan Pablo II en su discurso sobre la ética de la manipulación genética expresó: "Cambiar la identidad genética de un hombre como persona con la producción de un ser infrahumano es radicalmente inmoral."Es de alta prioridad ética tener presente que la creación de interespecies mediante la manipulación del genoma humano es un álgido problema moral en el que está preocupado el cristiano y en cuyas consecuencias y ramificaciones se pone en juego la dignidad del hombre, mientras se trastoca la esencia divina, toda vez que la persona humana ha sido creada a imagen y semejanza de Dios, y en ello van implícitas la inteligencia y el libre albedrío.Y he aquí la brecha científica en contraposición a la brecha cultural y sociopolítica. Si bien es moralmente censurable alterar de manera científica y técnica la genética humana, para hacer de los niños, individuos de mercado, en el entendido de diseñar criaturas humanas según las apetencias del consumidor, entonces ¿que tan ético es manipular de igual modo el pensamiento de los niños para lograr de ellos seres políticamente convenientes? La censura deontológica es válida en ambas direcciones, en tanto producto de una intervención científica capaz de alterar radicalmente la esencia humana y divina del hombre, o cuando producto de un condicionamiento operante, el niño sea diseñado para tales o cuales propósitos políticos, de tal suerte que mediante gringolas cuales equinos, no puedan observar todo el panorama del abanico de posibilidades que envuelve la inteligencia y el libre albedrío donados por el Creador del Universo. Y es que resulta éticamente prohibitivo para el hombre osar manipular a sus congéneres para lograr de ellos la satisfacción de los caprichos particulares, sobre todo si estos, por efecto de las técnicas y argucias utilizadas tienden a desdibujar su esencia, su naturaleza, aquello que le es consustancial, colocando al hombre al servicio del propio hombre de manera forzada para satisfacer sus intereses creados y éste "el ser manipulado" se conduce al antojo de otros convencido que lo hace por convicción propia o porque así es su naturaleza real, inadvirtiendo la manipulación de que ha sido objeto.Si, en efecto, ante el nefasto momento cuando el hombre no sea contenido por las barreras éticas y morales que medio lo mantienen dentro del respeto de la dignidad humana en provecho incluso de su propio ser, entonces cuando esto ocurra, los seres creados mediante la manipulación genética a través del manoseo del genoma humano podrían crear interespecies según los vaivenes de los pareceres del consumidor y cada cual compraría un niño con tales o cuales características y desde todo punto de vista , esos "nuevos seres" o interespecies actuarán conforme a su naturaleza , pero no conforme a la naturaleza primigenia divina. Y será conforme a esa "naturaleza" alterada, su visión del mundo y de la vida. Lo bueno que de estos seres se obtenga, será una lotería, algo que depende de la franja genética cuyo comportamiento aún no logran los científicos controlar efectivamente, gracias a Dios. La gran interrogante radica entonces en ¿tiene el hombre autoridad para manipular genética o psicológicamente al hombre a fin de que el resto de la especie o todos los cerebros se amolden a sus pretensiones circunstanciales? ¿O, por el contrario, debemos ser más humildes y sensatos, para que en armonía con el universo, el libre albedrío y la inteligencia sigan cuestionando las incursiones del hombre en su afán de dominio?
Abogado

LA PALABRA

La palabra
Crisanto Gregorio León

Los hombres y las mujeres de honor se reconocen con facilidad cuando respetan la palabra que han empeñado. En otrora, la palabra empeñada era de tal trascendencia que quienes así se comprometían no les era necesario firmar un papel para cumplir aquello que por el uso del verbo que salía de sus bocas era suficiente sello como para ser honrado y cumplido tal como era manifestado, tal y como era convenido.
Ahora nos encontramos con hombres y mujeres que con una descarada facilidad dicen y se comprometen a hacer cuanto las circunstancias le exijan para acomodaticiamente quedar bien en ese instante de tiempo y al momento de hacer efectiva la palabra por las que se les dio crédito, inventan y esgrimen cuanto argumento puedan y tengan para no cumplir.
Es que cuando las personas cumplen la palabra empeñada, gozan de buena reputación y de solvencia moral, en caso contrario su palabra es sinónimo de descrédito, de deshonor, de deshonra. Una persona así, es un cheque sin fondos, es una morisqueta ambulante con el desagradable hedor de quien ha caído en un pozo infeccioso, que no logra disimular ni con la fragancia más costosa.
La palabra dada y aceptada entre personas de honor es el compromiso de una contraprestación futura y su incumplimiento es una burla, un irrespeto, una insolencia hacia quien ha creído y para quien se ha hecho creer. Dicho de otro modo, una persona sin palabra es una desvergüenza para sí misma y para sus congéneres, porque no solo comporta una desconsideración para quien creyó en ella o en él, sino para su propia persona.
Si las personas acostumbradas a deshonrar, desconocer y a faltar a su palabra, tuvieran una mediana inteligencia respecto de lo que se hacen a sí mismas, seguramente se conducirían en la vida de una manera más responsable para gozar de la admiración y el respeto de su entorno y hasta más allá.
Una persona sin palabra desde luego es una persona mentirosa. Así los refranes recogen “que quien no cumple su palabra al fin su desdicha labra” y “que quien no cumple su palabra a las consecuencias se atiene”.
Además, la mentira como una expresión de falsedad es una patología en quienes les encanta engañar a través del histrionismo, del teatro, para hacerle creer a los demás, lo que no es cierto y lograr embaucar al más prevenido hasta con lágrimas de cocodrilo.
A quienes les gusta engañar a los demás, su palabra jamás será auténtica, porque siempre habrá dentro de ella algún subterfugio para incumplir los compromisos.
Por eso, cuando no se cumple la palabra, se pierde el honor y cuando se pierde el honor va todo de mal en peor.
Infortunadamente, las personas sin palabra y sin honor, engañan a las personas honestas, a las que no tienen resabios, porque nunca han pensado no cumplir y ven en su propia condición la honestidad del otro, porque desgraciadamente, “no hay nada más fácil que engañar a un hombre honrado”. Nunca prometas, lo que cumplir no cuentas (Panorama, 22/12/2006).-

Abogado

crisantogleon@gmail.com

martes, 11 de diciembre de 2007

PORQUE ME LLAMO LEÓN

PORQUE ME LLAMO LEÓN
Crisanto Gregorio León

Porque me llamo León, es una frase que pronuncia un León en una Fábula del Latino Fedro, con el fin de justificar el por qué este animal debía adjudicarse la mayor parte de un botín.
Comúnmente la expresión se usa para poner en evidencia a quienes abusan de su poder. Y es que pareciera que la persuasión a través de la palabra moderada , educada y culta cada día estuviera cayendo en desuso , para imponerse una grosera forma de proceder, en el que los valores son invertidos y hasta la más humilde de las personas , al sentirse circunstancialmente con un ínfimo poder , experimenta una trasformación a manera de metamorfosis y empieza a comportarse de la manera y forma que siempre criticó y que paradójicamente juró nunca proceder .
El ser humano clama ser tratado humanamente, pero muchos al obtener posicionarse en la vida en algún status desde el cual pueden demostrar su humanidad, entonces deshumanizan su proceder y se vuelven verdaderos déspotas con sus congéneres.
Cuando el hombre y la mujer no manejan el poder y permiten que sea el poder quien los maneje a ellos, entonces se obnubila el pensamiento y se ensoberbece el corazón y aquella latitudinaria visión que se tenía de los derechos de los demás en protección de los propios, se convierte en una mezquina y pigmea manera de ver a sus semejantes.
Con la fortaleza que da una posición de poder , es fácil y hasta cómodo , desconocer los derechos de los demás y en un exabrupto de poder , al abusador no le pasa por la mente ni siquiera por una fracción de segundos , que llegará el momento en que los papeles han de invertirse y allí entonces quien no fue capaz de tratar al otro como igual , sentirá que está siendo tratado injustamente , pero nunca cavilará sobre la propia actuación cuando habiendo tenido la oportunidad de ser humanitario se convirtió en un azote de sus hermanos .
Desde un portero hasta un “importante” gerente, se ven trasformados cuando se dejan embriagar por el poder. Al lado de la conocida frase dale poder a un hombre y conocerás su verdadero carácter, debemos añadir, dale poder a un hombre conocerás su verdadero corazón.
El poder debe concebirse para el servicio de los hombres y no para que los hombres sean sirvientes del poder. El poder mal dimensionado, corroe el espíritu, devasta las amistades, aniquila la bondad, llevando a quienes abusan del poder argumentar no convenir pararse en sensiblerías, cuando para justificar sus actuaciones deben incluso pisotear al propio hermano si ello es necesario.
A diferencia del león de la fábula, los humanos somos seres reflexivos y nunca es tarde para humanizarse.

Abogado
crisantogleon@gmail.com

lunes, 10 de diciembre de 2007

DAME UNA PRUEBA DE AMOR


Dame una prueba de amor
Crisanto Gregorio León

Incontables veces y de manera reiterada a lo largo de la historia el novio pide a la novia una prueba de amor.
Rara vez, esa prueba es solicitada por la novia al novio, pero es tiempo de invertir los papeles y en el mejor de los casos, que sea una solicitud mutua.
Y es que esa prueba de amor involucra una verdadera entrega, un desprendimiento del propio yo en favor del otro, para el sosiego de ambos.
Con la fortaleza de una educación cristiana y moral, recibidas en la crianza familiar las pruebas de amor en el significado que de común se entiende entre novios, puede conseguir una respuesta madura y equilibrada que conserve la entereza de sus cuerpos y de su moral.
Pero en todo caso, cuando los corazones se entrelazan con la pureza de ese sublime sentimiento en el que es casi imposible detener los acontecimientos que se sucederán; porque es tan grande el embelesamiento que respiran los novios que creen morir sino concilian el encuentro ideal, aquel que los hace apreciarse como hechos el uno para el otro. Tal acción, sublime debe fusionarse también en la comunión del bienestar conjunto, en la certeza de sentirse amado o amada realmente, porque en ello se juega más que unos momentos de arrebato y ardor.
Es la responsabilidad por el hálito vital, aquel que el Creador nos ha insuflado y del que debemos ser cuidadosos administradores para entregar cuentas cuando los años nos hayan permitido disfrutar de nuestra descendencia si Dios así lo permite.
La prueba de amor se pide desde la fortaleza del propio amor, desde la certeza de sentirse amado o amada y desde el resplandor de la autoestima, porque se crea amor cuando uno mismo se quiere.
Si bien la prueba de amor, es suplicada desde el ímpetu de los seres que anhelan unirse porque se desean y se quieren el uno para el otro, constituye para muchos, solo y simplemente la posesión carnal, aunque para otros es un encuentro de dos almas que se aman y en la que otrora apuntaba a cerciorarse de la honestidad de quien se preciaba de doncella. Ahora la idea de esa prueba debe concebirse desde una perspectiva distinta o por lo menos con mayores ramificaciones, porque la sexualidad responsable implica o comporta una decisión cónsona con una perspectiva de vida sana.
En otros tiempos, la honestidad de quien pedía y quien daba la prueba de amor, involucraba en algunos casos un verdadero compromiso hasta el punto de formar un hogar, y de igual modo muchos truhanes lograban mediante el engaño seducir a incautas jóvenes que impresionadas o confiadas demostraban su afecto.
Si alguien te pide una prueba de amor y tú sabes a que se refiere, y es tan grande tu amor como para acceder a sus pretensiones, tú también debes quererte tanto como para pedirle a su vez una prueba de amor.
A estas alturas de la vida, las pruebas de amor deben ser recíprocas; nadie puede sentirse ofendido u ofendida si su novio o novia desde la fortaleza que le da el querer que se profesan, le pide también una prueba de amor. Y es allí el momento para que ambos concurran solícitos y racionalmente a demostrase mutuamente la magnitud de todas las cosas bellas que se dicen y se regalan, mediante la práctica de la prueba de amor.
Cada cual es dueño de su destino y el hacedor de su camino, pero la prudencia siempre es buena compañera, sobre todo en estos tiempos donde la turbulencia de las enfermedades de transmisión sexual está haciendo mella a paso acelerado. Por eso, y para estos fines la mejor prueba de amor es la prueba del VIH SIDA, porque es un examen que te puede salvar la vida.

Abogado
crisantogleon@gmail.com

domingo, 9 de diciembre de 2007

EL DERECHO AL AMBIENTE


El derecho al ambiente
Crisanto Gregorio León

Uno de los temas en materia educativa , referido a la educación ambiental , es el atinente al derecho al ambiente , es decir , al derecho que tienen todos los seres del planeta de contar con un medio ambiente en optimas condiciones , en las mejores condiciones , en la más deseadas condiciones de intocabilidad , en la búsqueda del rescate por la armonía ambiental . Y es que le compete al propio hombre que ha hecho carrera para desbalancear las características naturales del ambiente total; reponer o invertir su más grande esfuerzo en por lo menos garantizar que no se deprede más al ambiente. Porque ha sido precisamente el hombre quien ha desmembrado el planeta, quien ha extinguido especies del reino animal y del reino vegetal, ha hecho insalubres fuentes de agua dulce, ha destruido la capa de ozono y cada día inventa innumerables maneras para desolar al planeta.El estado de inconsciencia ha sido de tal magnitud, que si a través de las legislaciones no se logra darle coto al efecto multiplicador que se desencadena cuando se restan del ambiente aquellos elementos que constituyen el balance natural, entonces ciertamente estaremos despojando a la humanidad de un futuro prometedor, heredándoles al contrario un escenario desolador a quienes por lotería les toque "vivir" o medio existir en ese no deseado porvenir. Las legislaciones del mundo han pretendido abarcar en sus normas el más amplio espectro de situaciones que se puedan regular, para integrar a sus ordenamiento jurídicos, la mayor gama de previsiones para evitar que quienes a costa del ecosistema se las ingenian para obtener algún provecho personal en detrimento de la concepción de los derechos colectivos ambientales, se vean frenados de alguna manera. Las legislaciones ambientales, insufladas con el más caro anhelo de la humanidad consciente, generan previsiones educativas, normas sancionadoras y las reparaciones del daño ambiental. Pero todo ello es letra muerta, sin en nuestros corazones y en nuestras mentes no adoptamos formas altruistas de conciencias, capaces de generar cambios personales y colectivos, para que la defensa del ambiente sea en las estrategias de vida de la humanidad, un acto reflejo y hasta inconsciente como el respirar. Que ni siquiera tengamos que pensar que debemos limitar nuestra capacidad destructiva para no herir al ambiente, sino que logremos instropeccionar la necesidad que tenemos del ambiente para no destruirnos. En Venezuela, el artículo 127 constitucional establece que "es un derecho y un deber de cada generación proteger y mantener el ambiente en beneficio de sí misma y del mundo futuro. Toda persona tiene derecho individual y colectivamente a disfrutar de una vida y de un ambiente seguro, sano y ecológicamente equilibrado...". Y la avanzada normativa contenida en la Ley Orgánica de Protección del Menor y del Adolescente, en su artículo 31 dispone que "Todos los niños y adolescentes tienen derecho a un ambiente sano y ecológicamente equilibrado, así como a la preservación y disfrute del paisaje".

crisantogleon@gmail.com

Abogado