sábado, 27 de agosto de 2011
Nadie te pidió que lo hicieras
Con certeza usted ha escuchado alguna vez esta expresión, “nadie te pidió que lo hicieras”. , o alguien se la ha empuñado en su rostro como un argumento para desconocer su bondad o su buena acción.
Esa satisfacción espiritual que se siente en hacerle bien a alguien, pretende ser nublada con un verbo vejatorio e ingrato.
Y es que la persona desagradecida carece en su mente y en su corazón de los ingredientes necesarios para dimensionar la grandeza del espíritu de quien realiza gestos de amor y de entrega hacia ella. El desagradecido tiene un corazón sin memoria.
Para la soberbia del desagradecido, lo que haga el otro o la otra en su bien no tiene ningún valor y para nada cuenta; si no quiere reconocer que alguien le ha hecho favores o continuamente se ha amparado en los gestos y actos de amor de un benefactor.
No está bien desdeñar de las personas de quienes recibimos el bien, pues toda esa bondad que nos entregan y nos prodigan; con toda la energía divina que ellas comportan, podrían agitarse peligrosamente en nuestra contra como castigo por la maldad de un corazón desagradecido.
Si bien la manifestación del amor cristiano, ha de hacerse sin pedir nada a cambio; tampoco es justo que quien hace el bien, reciba de vuelta un acto de crueldad. Por eso ante el olvidadizo corazón del desagradecido bien vale la pena presentarle la lista de lo que ha recibido, de lo que ha aprovechado y de lo que se ha servido; y que acomodaticiamente quiere desconocer; para por lo menos estremecerle su alma, a ver si se salva; pues de desagradecidos está lleno el infierno.
De igual modo, cuando se hace el bien, o se conceden favores; estos deben caracterizarse por la buena deposición del ánimo en la entrega y en la acción, para que su manifestación esté invadida de buenas energías; pues no se agradece lo que se hace de mala gana o con el corazón lleno de hiel. Eso no merece agradecimiento, porque no se hace con amor sino con odio.
También "Es muy común recordar que alguien nos debe agradecimiento, pero es más común no pensar en quienes le debemos nuestra propia gratitud" Johann Wolfgang Goethe.
Ciertamente los favores no se hacen para que se agradezcan, sino por la convicción y la bondad del corazón, pues el favor pierde su esencia cuando el interés malsano lo impulsa. Pero tampoco hay que ser mal agradecido y devolver mal por bien. Muchas veces la gente recibe el favor de alguien y le devuelven desagradecimiento y hasta traición.
Un pensamiento de Martín Luther King recoge parte de este comportamiento humano: “Nada se olvida más despacio que una ofensa; y nada, más rápido que un favor”.
Abogado
crisantogleon@gmail.com
martes, 26 de mayo de 2009
Un hombre , una familia feliz
Crisanto Gregorio León
Un hombre poseedor de una bella familia, que de pronto se vio afectada por vicisitudes que contrariaron la continuación de una existencia feliz, restituye rápidamente su hogar, al decretar por amor la sanidad de sus hijos enfermos y la protección divina para ellos , junto a larga vida para su esposa. Su hijo menor sufría de un virus que por obra de Dios desapareció de su sangre, para tener larga vida sobre la tierra. Su hijo, tan idéntico a su padre pero con diferencias existenciales, por intervención de lo alto logran reconciliarse y el hijo honra al padre como nunca lo hubieran pensado. El joven termina su carrera universitaria, siendo un profesional exitoso, obtiene su propia casa y contrae matrimonio con una linda mujer que le da larga descendencia.
Su bella y hermosa hija que vivía como autista en un mundo que le era extraño por no saber diferenciar lo real de lo ficticio, logra tomar las riendas de su vida y despierta a una existencia normal que la incorpora rápidamente a la felicidad de las chicas de su edad, a los estudios, a la obtención de una profesión, graduada con honores y casada felizmente para procrear hijos sanos y bellos nietos para la felicidad de la familia.
Este hombre feliz recupera el amor de su bella esposa, manteniéndose juntos hasta que la longevidad de los años se los lleve a ambos, disfrutando de los hijos, de los nietos y de los biznietos; de la alegría del amor profundo que Dios hizo volver y permanecer entre ellos.
Al decretar la felicidad de su familia y la unión permanente entre sus miembros por el amor profundo que guarda en el corazón de esposo y de padre, desaparecen las desgracias que estaban oscureciendo la felicidad.
El amor, los mejores sentimientos y deseos para los suyos, para su hijo, para su hija y para su esposa, borra los negros nubarrones que parecían cubrir aquella familia y lo restaura a él como cabeza del hogar en el significado bíblico y su mujer consecuente con los mandatos divinos es la compañera perfecta para aquel varón en obediencia a Cristo.
El hombre feliz rectifica lo que hubo de rectificar y mantiene una unión sostenible de amor y fusión perfecta entre los miembros de su hogar, desencadenándose una reacción en cadena, de felicidad, de armonía, prosperidad y bienestar entre ellos.
Abogado
crisantogleon@gmail.com
viernes, 10 de abril de 2009
HONRA A TU PADRE Y A TU MADRE
jueves, 9 de abril de 2009
De esto no se habla
La ley contra la violencia a la mujer y a la familia, prevé tantos supuestos de hecho que al parecer es muy completa, cerrando cualquier puerta a este aterrador flagelo.
Para contrarrestar el avance inmisericorde de la violencia contra las mujeres, el legislador venezolano ha establecido circunstancias que a través del tiempo y producto de la experiencia, han demostrado que son formas de ejercer violencia.
La violencia es deplorable en cualquier caso, sea ejercida contra quien sea, mujer u hombre, niño o niña.
El aforismo “la justicia es ciega” que alude a la circunstancia por la cual ha de castigarse a quien sea culpable independientemente de su credo, sexo, condición o estatus social, no puede confundirse con ceguera mental o ceguera en la percepción de la realidad ante denuncias temerarias, ficticias e infundadas que pueden tener por objeto intereses inconfesables .
Es tan previsiva la ley que se puede prestar a ser usada de manera injusta y malintencionada por quienes no tienen en cuenta la filosofía que la inspira.
La buena fe se presume y la mala hay que demostrarla, pero los hombres pueden quedar en absoluto estado de indefensión, cuando las lágrimas de una mujer sorprenden la buena fe de quienes están obligados a procesar la denuncia o de quienes odian la violencia de género y escuchan a una presunta víctima narrando circunstancias que conmoverían la fibra humana del más prevenido o de la más prevenida.
De todo hay en la viña del Señor. Hombres que ejercen violencia sobre las mujeres y los hijos, y féminas que histriónicamente pueden causar daños irreparables a los hombres denunciándolos falsamente, teniendo como arma letal la ley que las protege.
Entonces, ¿como estar alerta ante las circunstancias que pueda narrar una presunta víctima, que además construye evidencias falsas, dibujando al hombre como el monstruoso ser que les ha descalabrado la existencia?.
El sentido común, que es el menos común de los sentidos, las máximas de experiencia y no olvidar que todo el mundo es inocente hasta que se demuestre lo contrario, son de gran utilidad para no caer en el engaño.
Esta bondadosa ley que persigue erradicar el maltrato a la mujer y a la familia, puede igualmente convertirse en un instrumento de altísima injusticia y mediante la cual se pueden hacer verdaderos mártires.
Abogado
crisantogleon@gmail.com
miércoles, 1 de abril de 2009
miércoles, 01 de abril de 2009
Siempre pensó que era perfecta, que no era como el común de la gente y pasó por alto que era carne susceptible a las debilidades y flaquezas de todo ser humano.
La sigue queriendo, pero mentalmente la inmola y suprime. No existe el retorno, nadie se retractará porque es una lucha que trasciende las conceptualizaciones valóricas. La conversión es potente porque aflora su sentido depredador y los instintos de sobrevivencia se anteponen al afecto y los elementos de prelación prevalecen.
La inmoviliza y la envuelve en una telaraña, la encadena en los laberintos zigzagueantes de su mente. Está sentada en el averno, esperando el veredicto de Dios.
Existe un problema jurídico relacionado con la relación directa y regular: la presunta víctima no puede tolerar que el padre continúe manteniendo un vínculo de cercanía y afecto con los hijos, sino que predispone, condiciona, utiliza, aliena y enajena la mente de ellos, haciéndoles creer que el padre es un ser detestable y malvado.
Hace desaparecer la figura paterna y la invisibiliza, convirtiéndola en alguien abyecto al que se está prohibido amar. En casos específicos la madre no sólo destruye la imagen paterna, sino que la asesina afectiva y conceptualmente. Los hijos están convencidos que nunca tuvieron padre.
En virtud de estar ciega de rabia y animada por un espíritu de venganza por su intolerancia frente a la ruptura, al engaño y adulterio que estimuló. Moviliza a todo un sistema, a toda una estructurada nomenclatura del Estado, en un acto puramente demencial.
Los días transcurren lenta e imperceptiblemente y su estado anímico comienza a oscilar entre el cielo y el infierno.
Vagando por las calles caminó por las plazas dibujadas de piedra. Nunca una mañana ni unas calles fueron más largas e intensas.
Pendiendo del azar, sus hijos y su mujer cruzan el umbral de la prudencia; porque no se cimienta en nada sólido ni genuino, sino en el rencor y despecho de mujer presuntamente dolida y adulterada, y no precisamente en la mujer que sufrió adulterio.
Y no sabía por qué estaba más triste, si por su muerte inminente por la enfermedad que padecía o por la pérdida de aquella importante y trascendente persona como concibió siempre a su mujer o por las mentiras en su contra. Sin el apoyo de su amada esposa, su estado anímico y emocional se fracturó.
(*) Abogado
viernes, 6 de marzo de 2009
SIMÓN DE CIRENE
Crisanto Gregorio León
La Pasión de Nuestro Señor Jesucristo ofrece un repertorio de personajes de lo más variado, en el que muchos podemos vernos reflejados. Fue Simón de Cirene, según los evangelios de Marcos, Lucas y Mateo; la persona que ayudó a Jesús a llevar su cruz hasta el gólgota. Al principio Simón no lo hizo voluntariamente, fue obligado por los centuriones a cargar la cruz. Pero ciertamente fue impactado por ese hombre - Ecce homo-, que consiguió en su camino y luego se sintió feliz de poder aliviarle la carga en aquel corto trayecto hasta el “gólgota”.
Entre tanto, Jesús era objeto de la más cruel barbarie; lo escupían, lo insultaban, lo vejaban, lo humillaban, lo golpeaban y difamaban. Por efecto de las espinas clavadas en su cabeza la sangre recorría su rostro e inundaba sus ojos. Pero ante la caída de Jesús con el peso aplastante de la cruz, Simón tuvo una misión primordial: darle unos momentos de descanso al cordero. Pero ¿Qué había hecho Jesús para merecer tal castigo? Esa pregunta recorrió el pensamiento del Cirineo y flagelado como había sido el hijo de Dios, Simón vio en su mirada la de un hombre inocente. Entonces, gustoso se encimó la cruz y salvó sin pensarlo su propia alma.
Al Cirineo no le fue indiferente el sufrimiento del Nazareno. ¡No! , por el contrario, al terminar su corta pero excelsa misión, fue pateado por los soldados romanos, pero Simón de quedó al lado de su nuevo amigo, al pie de la cruz con la convicción de la inocencia de aquel hombre, en la comprensión del triunfo de Jesús, al haber resucitado al tercer día.
Recuerdo una frase del discurso final de la película Patch Adams: “La muerte no es el enemigo, si vamos a luchar contra la enfermedad, vamos a hacerlo contra una de las peores que existe: la indiferencia”. De modo que el verdadero cristiano, no debe ser indiferente ante las penurias de sus hermanos.
Cada día en cada momento, preferimos no atender y ni siquiera enterarnos del problema de otros, con tal de que no nos quiten el tiempo o no ocupen nuestra ya apretada agenda y preferimos darle altivez e importancia a nuestras vanidades, siendo indiferente ante el dolor del amigo o del hermano que sabemos necesita de nuestro apoyo. Y no nos importa como se las arreglará.
¿Cuántas veces has encontrado un Cristo en tu camino y te niegas a hacer de Simón de Cirene?
Abogado
crisantogleon@gmail.com
jueves, 26 de febrero de 2009
LA CASA QUE JUAN CONSTRUYO
Crisanto Gregorio León
Juan, humilde y digno hombre que a fuerza de trabajo duro y honesto, con menguados recursos, con las ansias de tener una casa propia, ahorraba de lo poco que ganaba como obrero para construir el hogar de sus sueños; siempre con el inestimable apoyo de su amantísima esposa.
Desmontó un terreno lleno de cardos con la fuerza de sus manos y el ímpetu de su espíritu; en cientos de carretillas recogió los desperdicios y vidrios que afeaban aquel predio donde con su afán de hombre de familia levantaría su casa.
Ningún inconveniente lo decepcionó en su propósito de proveerles de vivienda a su esposa y a su descendencia. El agobiante calor le quemaba la piel y el sudor corría por su cuerpo como si se estuviera derritiendo, pero ¡no! , él tenía una tarea y aunque solo en tierras extrañas no se desmoralizó; quería tener un hogar propio, una casa de la que nadie pudiera decir que se la apropió indebidamente. Una morada que aunque humilde, podría decir con orgullo que no se la robó a nadie, ni a su padre, ni a su madre; pues la levantaría con la fuerza de su vigor de hombre honesto y la pureza de un corazón decente.
Plantó, Juan semillas de frutos tropicales en aquel terreno, que al cabo de los años se pondrían frondosos y le regalarían sombra a su casita, a la que día a día le regala algo más, porque siempre está en construcción y con el amor y la responsabilidad de un buen padre de familia, barre su patio, riegas sus plantas y siempre está dispuesto para auxiliar a su prójimo.
Juan, un hombre de firmes convicciones cristianas y de carácter humanitario, solidario; hace suyos los problemas de sus hermanos, los de sangre y de los que se encuentra en el camino de su vida. Practica la vida cristiana con hechos, además de las palabras, no se comporta como los hipócritas y fariseos o los falsos que oran, cantan y se reúnen en asambleas, pero a la hora que Dios los pone a prueba para con sus hermanos, evaden ayudar y se enojan porque se acude a ellos.
Juan, un hombre carismático, sociable, de convivencia pacifica, dispuesto a compartir y colaborar con todos; mantiene las puertas abiertas a sus vecinos, los mayores, los ancianos, los jóvenes y los niños; los estudiantes, las amas de casa; todos tienen en él un amigo sincero.
¿Te gustaría ser como Juan, cristiano no solo de la boca para afuera?
Abogado
crisantogleon@gmail.com
miércoles, 15 de octubre de 2008
Buen Vecino
¡BUEN
VECINO!
Crisanto
Gregorio León
Un buen vecino
se define por su sentido de respeto, de higiene, de buen ciudadano y su
espíritu de confraternidad. No es buen vecino quien lava y barre su casa y
lanza las aguas y los desperdicios al frente para que el viento y la gravedad
los lleven al frente de la casa de al lado. Y cuando se le reclama, manifiesta
¿no puedo limpiar mi casa? Un buen vecino no arroja ni aguas blancas ni aguas
negras en el frente para que el vecino se perjudique, toma medidas para
arreglar sus tuberías dañadas y no mantiene infiltraciones de agua en las
paredes del vecino.
El buen
vecino, no usa como pretexto el agua de lluvia para enlagunar el frente del
vecino cuando ha terminado el aguacero. Quien lava su vehículo o el aire
acondicionado arrojando las aguas sucias al frente de su vecino, demuele la
ornamenta de la casa de aquel, solo vive del chisme, envidia la prosperidad del
otro, construyendo cuartea las paredes del vecino y no las repara; es un mal
vecino y un pésimo ciudadano.
Grave para la
relación vecinal es abrir troneras en la pared del vecino para hacer arreglos
internos a la casa propia; subirse en el techo del vecino para observarle la
vida íntima y en ese afán romperle el tejado. Siendo que cada propietario paga
su derecho de frente, no es buen vecino quien invade el frente ajeno y en vez
de tertuliar en su propio frente, lo hace en el del vecino quitándole
privacidad y tranquilidad. No puede llamarse buen vecino, quien en violación a
las ordenanzas municipales se apropia de áreas públicas de la comunidad construyendo
sobre ellas burlándose de todos.
Un buen vecino sabe que no es
correcto colocar desperdicios y escombros en el frente de la casa del vecino;
que es propio de incultos y escandalosos mantener equipos de sonido a todo
volumen; en vez toma medidas para que los suyos , sus familiares no roben al
vecino y no compra objetos hurtados del vecino. Los malos vecinos saludan al
vecino cuando necesitan algo o cuando quieren utilizarlo.
Un buen vecino
siempre brinda un saludo respetuoso para mantener la confraternidad y la
convivencia. Al humano con conciencia del calentamiento global y el hoyo de la
capa de ozono, no le molesta la naturaleza y la arborización y no se atrevería
a destruir los setos vivos del vecino.
Estas
contravenciones a las reglas del buen vecino, también violan ordenanzas
municipales, el Código Civil; y algunas son delitos. Como el caso del vecino
que se la pasa merodeando al frente de la casa de su vecino y dura horas
sentado en la propiedad privada de su vecino con tecnologías y app para robarse
la clave de la señal de wifi , infiltrándose en la seguridad del aparato ajeno para adueñarse del password o contraseña y con un
caradurismo aberrante en osadía e irrespeto se planta desafiantemente en el
frente de la casa de su vecino horas y horas en ese afán , con ese cometido en
una burla e irrespeto y lo peor del caso
es que es toda la familia quien hace esto, los niños , los adolescentes, los
mayores , con el consentimiento de sus
padres o jefes de familia. Cuánta
desfachatez.
No es un vecino
del buen vivir quien no deja en paz a su vecino para obtener por el hurto lo
que no ha conseguido coactivamente. Es
decirle al vecino, como no me das la clave de tu wifi entonces te la robo, la
tomo a lo arrecho en tu cara. Cuanta maldición la conducta de unos vecinos así.
Que no dejan vivir sino que pareciera un reto para ellos vulnerar la seguridad
del wifi del vecino. Estos padres que consienten de los suyos estas
aberraciones delictuales, como si fueran una gracia, no los orientan sobre el
respeto y la dignidad, sobre no echárselos de buena gente con otros mientras
tienen acosado al vecino robándole las claves para delictivamente obtener por
coacción lo que no tienen por voluntad del propietario. Que ponen incluso
aparatos repetidores de señal o amplificadores que generan otras claves para
burlar la seguridad del aparato del vecino.
No se cuelga
uno ni dos de la señal , sino que pasan la docena de sanguijuelas ladronas
colgadas en el aparato de wifi de su vecino. Cuanta desgracia. Cuantas veces un
vecino colabora con su vecino compartiendo su wifi, pero cuantas veces también
los vecinos abusadores colocan repetidores y amplificadores de señal y reparten
el servicio de wifi entre tanta gente que el vecino que paga su propio servicio
de internet se ve afectado y se ralentiza su señal., porque los vecinos
abusadores se burlan y traicionan la confianza que se les ha dado.
Esto es un
delito previsto en las leyes y solo por buen vecino, el vecino víctima se hace paciente. Cuanta maldad, falta de educación, falta de respeto, falta de
cortesía y falta de consideración pueden tener vecinos así. Y lo peor del caso
es que se hacen los huevones, los imbéciles como si fueran unos angelitos, que
no estuvieran robando.
viernes, 12 de septiembre de 2008
Ambiente Laboral
Crisanto Gregorio León
Superiores, subordinados o iguales, determinante en las empresas de avanzada es el ambiente laboral y las relaciones interpersonales, de donde el clima organizacional se optimiza por la altura del trato entre los hombres y mujeres que integran la familia de trabajo.
Valorar las competencias y virtudes de los compañeros, más que abrir una brecha persiguiendo deficiencias; comporta la sinergia organizacional para el éxito, donde la vinculación de las diversas tareas mantiene la conexión organizacional y departamental, por el hilo conductor de la sumatoria del esfuerzo de todos.
La afabilidad y cordialidad, con amplitud cooperativa coadyuvan a determinar en un ambiente fresco, las dificultades que pudieran frenar el empuje organizacional, con una actitud positiva de donde se puede deducir, que ninguna traba es propiciada por compañeros de trabajo. Es allí donde cada cual ha de imprimirle a la convivencia laboral la mayor resolución y la mejor actitud, derrotando posturas negativas e impulsando el triunfo organizacional.
Por lo que es medular no desestimar o desaprovechar el espíritu de cooperación independientemente de donde provenga. A veces de quien menos se cree, vienen las mejores ideas.
No estar de acuerdo con una postura de algún compañero, no debe dar pie para irrespetarlo. Por encima de todo, nunca deben faltar la cortesía y los buenos modales.
La participación de todos, hace sentir a cada cual, parte real de la empresa y alimenta su sentido de pertenencia. ¡Hay que escucharlos! , por lo que deben establecerse estrategias donde cada cual vierta su opinión sin esperar por ello una consecuencia negativa, sino mas bien un reconocimiento por su aporte.
A manera de reunión de familia, donde cada uno expone su punto de vista, las relaciones entre compañeros de trabajo pueden ser evaluadas, cuando algo perturba el sano engranaje del ambiente, contaminándolo en perjuicio de todos.
El peor enemigo es el chisme, por el cual se ponen a tambalear la reputación de las personas, su imagen, su buen nombre o su moral. Quienes se dedican a ello se autodesprestigian, cuando equivocadamente piensan que es una manera de compartir y peor aún de matar el tiempo, cuando a la empresa se va es a trabajar.
Aberrante es crear inquina entre compañeros, pues le resta energía y empeño a mejores actividades para el éxito de la empresa.
Abogado
crisantogleon@gmail.com
!CUIDADO VECINO!
Ciertamente el dicho: más vale un buen vecino, que un hermano lejos; refleja la solidaridad cuando se necesita una mano amiga y el sentido de colaboración entre quienes comparten una comunidad, donde todos velan por la tranquilidad, armonía y bienestar local; surgiendo sentimientos de afecto y confraternidad. Siendo determinantes los ejemplos y las costumbres. Por su influencia en la forma de vivir, un antiguo adagio nos advierte que antes de tomar casa donde morar, se debe mirar su vecindad.
A veces quien no te imaginas puede devastar la moralidad de los hijos, aparentando una amistad bajo el cobijo de una alcahuetería y solapamiento de los malos hábitos como si estos fueron los buenos.
Cómo pueden los hijos pensar que los padres preocupados por ellos desde su nacimiento, dándoles protección, amor, estudios, educación, alimentos, invirtiendo toda una vida en hacerlos hombres y mujeres de bien, puedan querer algo malo para ellos o aconsejarles en su perjuicio. Si bien nunca falta quien de un buen consejo, tampoco falta un perverso que se aproveche de los momentos de vulnerabilidad de los hijos por alguna contrariedad en el hogar, para fingirles amor y afecto, infiltrándose en sus cerebros desfigurándolos como si fueran plastilina.
En ese entramado hamponil los impulsan a robarse objetos de su propio hogar, para adquirirlos luego a un costo que ni siquiera alcanza una octava parte de su precio real y en un despliegue criminal surten sus casas con lo despojado a los vecinos y se hacen pasar como buenos ciudadanos, cuando en realidad están enmascarados.
Puede tratarse de personas con o sin estudios, que alimentan su impulso delincuencial pervirtiendo a los jóvenes celebrándoles los malos hábitos o dándoles perniciosos ejemplos para tenerlos como proveedores seguros de objetos a bajo precio, destruyendo la tranquilidad y el patrimonio familiar.
Este tipo de personas además de ser responsables penalmente como actores intelectuales y aguantadores por recibir y comercializar objetos robados, son también destructores de las bases morales que los padres luchan día a día para inculcarle a los hijos. Son tan macabras y criminalmente bizarras que logran poner a los hijos en contra de los padres, usándolos en sus propósitos criminales y carcomiendo todo el trabajo de educación y el esfuerzo del hogar.
lunes, 28 de julio de 2008
UNA DELICADA TAREA
Crisanto Gregorio León
Dentro de todas las funciones o roles que desempeña el ser humano, la más sensible para forjar gente sana, optimista y con empuje para vivir, es la tarea de ser padres.
Cuán delicado es ser padre y madre, por la misión que envuelve permitir el libre desenvolvimiento de la personalidad de los hijos, a la vez de orientarlos con amor, sin hacerlos sentirse asaltados en sus afanes.
Balancear nuestros esquemas y pareceres para depositar en los hijos lo más acertado, conveniente y efectivo para su felicidad sin que nadie los dañe o los haga desoír los protectores consejos emanados del alma materna o paterna; a menudo se presenta difícil, por cuanto con cada cumpleaños se sienten independientes, autónomos e integrándose a la vida social no se arman con el escudo preparado en casa a lo largo de su crianza, pudiendo hacerse vulnerables si no se blindan con el sentido común.
Cuando los hijos bajan el escudo que los padres le han forjado para protegerse de aquello susceptible de derribarlos, entonces quedan expuestos a los avatares de las circunstancias perniciosas.
Por lo general y tratándose de gente sana, el consejo de los padres siempre persigue evitarle sufrimientos a los hijos , a la vez de querer heredarles un futuro lleno de certidumbre y armonía, para proyectar la generación hacia el futuro , pues son ellos su continuación y la huella de su paso por esta tierra.
Los hijos son el dolor de los padres, la esperanza de continuar viviendo, el legado maravilloso del creador. El agotamiento de los hijos es la consternación de los padres, pues el cansancio de ellos, es pesar de estos.
La renovación de la energía paterna y materna, son sus hijos, donde ha de procurarse eliminar todo lastre que impida asumir la vida y la visión de ella con mayor claridad en el horizonte.
Grande torpeza es el impulso irreverente de apartarse de la puesta sobre aviso de los padres en su amorosa misión de salvarles de las trampas de la vida y de sus taimados titiriteros.
Sublime es el regocijo para la familia, cuando los hijos escogen relacionarse con gente de valía, con personas que les hagan crecer en virtudes y con quienes compartan ideales de nobleza, de dignidad, de honestidad, de fortaleza moral y con una concepción del mundo para evolucionar en la aspiración de ser cada día mejores personas y mejores ciudadanos.
Abogado
crisantogleon@gmail.com
sábado, 24 de mayo de 2008
LA PALABRA
Los hombres y las mujeres de honor, se reconocen con facilidad cuando respetan la palabra que han empeñado. En otrora, la palabra empeñada era de tal trascendencia que quienes así se comprometían no les era necesario firmar un papel para cumplir aquello que por el uso del verbo que salía de sus bocas era suficiente sello como para ser honrado y cumplido tal como era manifestado, tal y como era convenido.
Ahora nos encontramos con hombres y mujeres que con una descarada facilidad dicen y se comprometen a hacer cuanto las circunstancias le exijan para acomodaticiamente quedar bien en ese instante de tiempo y al momento de hacer efectiva la palabra por las que se les dio crédito, inventan y esgrimen cuanto argumento puedan y tengan para no cumplir.
Es que cuando las personas cumplen la palabra empeñada, gozan de buena reputación y de solvencia moral, en caso contrario su palabra es sinónimo de descrédito, de deshonor, de deshonra. Una persona así, es de baja ralea, es un vulgar delincuente cuya palabra es un cheque sin fondos, es un parapeto ambulante con el pestilente hedor de quien ha caído en un pozo séptico que no logra disimular ni con la fragancia más costosa.
La palabra dada y aceptada entre personas de honor es el compromiso de una contraprestación futura y su incumplimiento es una burla, un irrespeto, una insolencia hacia quien ha creído y para quien se ha hecho creer. Dicho de otro modo, una persona sin palabra es una desvergüenza para si misma y para sus congéneres, porque no solo comporta una desconsideración para quien creyó en ella o en él, sino para su propia persona.
Si las personas acostumbradas a deshonrar, desconocer y a faltar a su palabra, tuvieran una mediana inteligencia respecto de lo que se hacen a sí mismas, seguramente se conducirían en la vida de una manera más responsable para gozar de la admiración y el respeto de su entorno y hasta más allá.
Una persona sin palabra desde luego es una persona mentirosa. Así los refranes recogen “que quien no cumple su palabra al fin su desdicha labra” y “que quien no cumple su palabra a las consecuencias se atiene”
Además, la mentira como una expresión de falsedad es una patología en quienes les encanta engañar a través del histrionismo , del teatro , para hacerle creer a los demás , lo que no es cierto y lograr embaucar al más prevenido hasta con lágrimas de cocodrilo.
A quienes les gusta engañar a los demás, su palabra jamás será auténtica, porque siempre habrá dentro de ella algún subterfugio para incumplir los compromisos.
Por eso, cuando no se cumple la palabra, se pierde el honor y cuando se pierde el honor va todo de mal en peor.
Infortunadamente, las personas sin palabra y sin honor, engañan a las personas honestas, a las que no tienen resabios, porque nunca han pensado no cumplir y ven en su propia condición la honestidad del otro, porque desgraciadamente, “no hay nada más fácil que engañar a un hombre honrado”. Nunca prometas, lo que cumplir no cuentas.
Abogado
crisantogleon@gmail.com
jueves, 13 de marzo de 2008
UN TERCERO QUE RÍE
Crisanto Gregorio León
Decían los antiguos romanos que entre dos que pelean hay un tercero que ríe. En ello, el concitador que es el tercero que se alegra de los males que causa; se las ingenia hasta para pasar desapercibido, actúa sobre seguro, manteniéndose la mayor de las veces oculto para uno de los contrincantes, pidiéndole al otro la especial reserva de lo que le dice o de lo que le advierte respecto del aquel o aquella, generando grande crispación entre quienes mantenían una relación amistosa, fluida o por lo menos cortés. No importa si la relación es incipiente o de larga trayectoria, el concitador la truncará y reirá por su hazaña.
Momentos hay donde una persona no sabe ni siquiera por qué otra le plantea pelea o por qué le responde a la defensiva, o por que está enojada o le ha quitado el habla o el respeto y la consideración que antes le tenía y se miran con desconfianza y sobresalto. Mientras hubo un tercero que calentó los ánimos para enfrentarlos o enemistarlos porque los celos y la envidia se apoderaron de su corazón.
El concitador puede actuar al descubierto, sin esconder sus malas intenciones o puede plantear un juego oculto, amparado por la malicia o el enmascaramiento, provocando grandes perjuicios a otros desbaratando su tranquilidad y en ello se va hundiendo en sus frustraciones postrando cada vez más su alma como reflejo de sus desdichas.
Los seres humanos somos emocionales y de manera instintiva respondemos complejamente cuando nos sentimos amenazados o alabados en nuestros egos. En el primero de los casos las adversidades suelen injustamente dañar a quien inocentemente desconoce que un juego sucio se cierne sobre él o ella, que no es otro que la manipulación del concitador, que ha soliviantado los ánimos de uno o de unos en perjuicio de otro u otros.
Más de una vez hay quienes han sufrido la estocada artera de quien ha concitado en su contra para destruirlo o dañarlo a la vista de muchos o de quienes le pudieran haber tenido especial estima y de pronto sin explicación se ve envuelto en una vorágine de injusticias, todo por la acción de un tercero que ríe maquiavélicamente.
Los romanos aconsejaban “no ser indulgente con el hombre o la mujer maliciosos”, ellos siempre actúan con segundas intenciones y no precisamente de manera subliminal, por el contrario son gráficos y muy detallistas respecto de aquello que quieren hacer creer o trasmitir, e incluso pueden hasta jurar en vano para proteger con un presunto blindaje de honor o religioso, lo que realmente lleva el sello del deshonor, la mentira y la aberración.
Y lo peor del caso es que mediante una disfuncional forma de asumir la vida y los acontecimientos, el concitador está convencido de ser una persona llena de virtudes, percibiendo la realidad de manera retorcida, crea su propia silueta de los sucesos y nunca se ajusta a la verdad, sino que desarticula las circunstancias para obtener un reflejo simulado que encaje maliciosamente en su opinión y falsedad.
Para San Agustín de Hipona, una virtud simulada es una impiedad duplicada: a la malicia se une la falsedad.
Por eso cabría preguntase cuál es la verdadera motivación de quien se dedica a indisponer a unos contra otros. ¿Qué esconde y cuál es su intención?
Abogado
crisantogleon@gmail.com
sábado, 9 de febrero de 2008
PENA MÁXIMA Y MÁXIMA PENA
Crisanto Gregorio León
De conformidad con el artículo 44.3 Constitucional en Venezuela las penas privativas de la libertad no excederán de treinta años.
Cuando el Ministerio Fiscal logra demostrar la responsabilidad penal de alguien en el delito de homicidio y por cuya labor se lleva a la convicción de los órganos jurisdiccionales que la conducta del imputado ha sido antijurídica y culpable por lo que es merecedor de una pena restrictiva de la libertad en el modo y tiempo que determine la ley. Entonces se le estará condenando al sujeto a la pena máxima de la cual es acreedor según el tipo de homicidio y las circunstancias atenuantes o agravantes que gravitan en torno a él.
Esto es así, porque el derecho de punir es exclusivo del Estado, estándole prohibido a los particulares hacer justicia por mano propia.
El derecho de punir, que no es sino la facultad de punir, una posibilidad de punir o una autorización de punir, cuando es ejercida por los órganos del estado que son sus titulares y estos al ponerse en movimiento logran el fin último cual es la justicia, desde luego que el funcionamiento del Ministerio Fiscal y de los Tribunales Penales competentes se anotan puntos para justificar su necesidad y existencia y mejor aún ganan credibilidad social.
Si, ¡cuando es ejercida!, haciendo su trabajo y demostrando su competencia en el sentido de aptitud o capacidad para llevar a cabo la tarea a la que están llamados y cuando cumplen su misión u obligación.
Pues bien, si se logra capturar al presunto delincuente y los engranajes de la administración de justicia funcionan como un sistema, comprobándose la responsabilidad penal del imputado en el delito de homicidio y este es sancionado a purgar la condena correspondiente, por muy alto que sea el quantum de la pena, o la “pena máxima” que se le imponga; el daño causado nunca podrá ser reparado; pues desde el mismo momento que el delincuente causó la muerte a la victima , desde ese instante le impuso a la propia víctima, a la sociedad y a los familiares una “máxima pena”.
Jamás habrá correspondencia entre la pena máxima impuesta por la ley y la máxima pena que imponen los delincuentes a sus víctimas. Porque la pena de muerte impuesta por el delincuente a la victima y el sufrimiento causado a los familiares son más gravosos y es muy superiores a la pena que pueda corresponderle al homicida. La pena impuesta a la víctima tiene un origen injusto, mientras la pena impuesta al delincuente es producto de la justicia.
Con el homicidio no solo se afecta al individuo en particular, sino que se ataca a la especie y por ello produce una reacción psicológica de terror y desconfianza en la sociedad; el homicidio desequilibra a la familia de la víctima, corta de tajo una serie de posibilidades para el futuro de otras personas que hubiesen podido recibir el apoyo del sujeto pasivo y genera una disminución de confianza en el Estado y en el Derecho como medio pacifico de convivencia , al a par que excita oscuros designios de venganza, violencia y resentimiento que se trasmiten aun de una a otra generación. (Gómez López 1997: 14)
Existe de tal manera una relación injusta y desproporcionada entre la pena máxima legal y la máxima pena impuesta por los delincuentes. La pena máxima proviene del Derecho que los pueblos se ha dado para resolver civilizadamente los asuntos criminales y la máxima pena es aquella que los criminales aplican sobre la propia especie, sin ningún derecho, es más cruel y va más allá de la pena de muerte.
Con la máxima pena no solo se asesina a una persona, sino que se mutila la tranquilidad familiar, el sosiego del hogar y el futuro se hace un proyecto inacabable de dolor, angustia y desesperación.
De Montoya Carraquilla recordamos, que en ninguna otra situación como en el duelo, el dolor producido es TOTAL: es un dolor biológico (duele el cuerpo), psicológico (duele la personalidad), social (duele la sociedad y su forma de ser), familiar (nos duele el dolor de otros) y espiritual (duele el alma). En la pérdida de un ser querido duele el pasado, el presente y especialmente el futuro. Toda la vida, en su conjunto, duele.
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Abogado
crisantogleon@gmail.com
martes, 5 de febrero de 2008
EL LADO OSCURO
Crisanto Gregorio León
En el año de 1886 se publica la novela de Robert Louis Stevenson, Dr. Jekill y Mr. Hyde, allí el autor deja plasmada una cruenta realidad, el monstruo que formando parte de la personalidad de muchos es ocultado por temor a ser descubierto, por ser censurable socialmente. Es un estado de disociación en el cual el individuo se presenta en diferentes momentos como dos personas distintas, cada una de ellas con diferentes nombres y rasgos de personalidad. Por lo general, las dos personalidades son independientes y opuestas, y desconoce cada una de ellas la existencia de la otra.
En la novela, podemos advertir la existencia de una personalidad anfitriona que mantiene una personalidad huésped que es la retorcida , la que distorsiona los encantos de la primera , que la deja en evidencia y que subyace en lo pérfido , en lo banal , en lo violento , en lo egoísta , en lo morboso y que preferiría dominar a su anfitrión , pero el rechazo , la crítica social y hasta la hipocresía de otros tantos , al ver en ella reflejada la propia , la execran de lo moralmente aceptable , pero a veces no por convicción , sino por conveniencia .
Pero no se trata de una ficción , la ciencia ha demostrado que es una realidad y ahora , en pleno año 2008 , en este tercer milenio , no obstante los avances en materia de culturización y civilización de los pueblos , donde la barbarie parecía etapa pasada , nos está tocando vivir , momentos notablemente difíciles , donde muchos hombres y muchas mujeres , cuales felinos salvajes están mostrando sus dientes , se están quitando las máscaras y se están revelando tal cual son . A veces, bajo el disimulado encanto de una dulce voz, encontramos la más horrible expresión de la hipocresía, de la mentira, de la bajeza y del subterfugio para dañar y otras veces la personalidad escondida no soporta más su cautiverio y se desata, arrollando con todo lo que a su paso esté, echando al traste con la fachada de armonía y buenos modales por la cual muchos cayeron incautamente. Ya, la camisa de fuerza que la contenía, se rompió, se desató y la personalidad bizarra se apodera de ella o de él, irrumpiendo en la quietud del alma y desbaratando el sosiego de la mente.
A veces , se culpa al estrés como responsable de todo lo malo , de todo lo inmundo , de todo lo reprochable y entonces , bajo esa argumentación muchos se sienten justificados , cuando la realidad es que , la verdadera personalidad está aflorando , aquella personalidad que reafirma el egoísmo , que rechaza toda norma , que abofetea con altivez la bondad , lo bueno y lo leal . Hasta lo sagrado está siendo pisoteado, los valores son sustituidos por antivalores y lo anormal está posicionándose como cotidiano y regular.
Ojalá, reflexionemos a tiempo antes de que vuelvan los monos.
Abogado
crisantogleon@gmail.com
domingo, 13 de enero de 2008
¿QUIÉN LOS PROTEGE DE LOS 18 A LOS 25?
Crisanto Gregorio León
Mayores de edad, recién estrenando su condición son engañados y deformados, para propósitos indignos que destruyen y deforman su personalidad.
Ya decían los romanos, no son los nacimientos los que hacen a la madre de familia, sino sus buenas costumbres. Ahora, esas buenas costumbres que inicialmente dependen de los padres, deben ser interés del Estado y de la Sociedad, sobre todo si con ellas se garantiza la protección de la familia y especialmente de los hijos que tanto nos duele verlos autodestruirse con la connivencia de gente perversa, bajo la excusa de ser mayores de edad.
Tratar a los menores de 25 años como niños y adolescentes cuando de su protección se trata y cuando de la captura y enjuiciamiento de criminales amparados en la excusa de la mayoridad de sus víctimas, sodomizan a la juventud, la envilecen, la prostituyen, la alcoholizan y en fin se las ingenian de tal forma para succionarles la lozanía y la ternura para satisfacer aberraciones e intereses delincuenciales. De tal suerte que todo el peso de la ley y el rigor de las normas penales, les sea aplicado sin miramientos y consentimientos.
La LOPNA establece una obligación para con los padres, la cual consiste en garantizarles sustento y manutención a los hijos hasta los 25 años de edad, si aun no se han casado y están estudiando. Pues bien, hago un llamado a nuestros legisladores para que en consonancia con esa disposición en situaciones como las que prevé la LOPNA para la protección de los niños, niñas y adolescentes, se coloque en manos de los padres y de la sociedad en general, una herramienta de jurisdicción penal, en protección a la familia, en contra de quienes consientan, promueven, incentiven, procuren, coadyuven, colaboren, amparen, encubran y de cualquier modo participen en la “destrucción” de nuestros jóvenes y nuestras jóvenes, utilizando para sus aberrantes propósitos, la excusa de que ellos son mayores de edad y bajo esta premisa, siendo entonces nuestros hijos dueños de sus actos , otros malintencionadamente se escudan en esa condición para manipularlos y arrancarles los sueños y las ilusiones, sin cuya influencia perniciosa podrían alcanzar en la expectativa de modo y tiempo que normalmente se espera y se aspira.
De tal forma que, sustentados en la filosofía que inspira esa disposición, se prevea una extensión de protección para los hijos, en el lapso comprendido entre la recién adquirida mayoría de edad y hasta tanto no cumplan los 25 años. Por cuanto, si no obstante ser mayores de edad, la ley obliga a los padres para con los hijos bajo esas previsiones, en prevención a quienes no quisieran hacerlo espontáneamente por amor; de igual manera la ley debiera garantizarles a los padres, a los propios hijos y a la sociedad en general que nadie esgrimiendo como defensa la mayoría de edad de ellos, destruya lo que se quiere proteger. Dicho de otro modo, la ley debiera garantizar su propia filosofía más allá de la obligación de manutención y alimentación, sino que en el interés no solo de la formación académica y de no carecer de sustento material, el resguardo moral y psicológico entre otros por ejemplo, no quede por fuera.
Porque es realmente absurdo que si la ley protege a los hijos entre los 18 y los 25 años de edad bajo los supuestos de hecho expuestos , entonces los deje a la deriva y vulnerables a la parte insana y malévola de la escoria social que les mutila el alma, la decencia, los sueños , y les desgracia la vida. Entonces la obligación a manera del período de gracia de las pólizas de seguro, debería asegurarles protección contra la ruindad y la maldad social. ¿Porque, como se protege a quien se cree que la mayoría de edad lo hace un hombre o una mujer de criterios maduros cuando realmente están siendo manipulados, por delincuentes que disfrazados de gente decente asesina la personalidad sana de nuestros hijos e hijas?
Abogado
crisantogleon@gmail.com
MAYORÍA DE EDAD ¿PARA QUÉ?
Crisanto Gregorio León
Los niños, niñas y adolescentes, tienen una legislación que tiende a protegerlos y busca en la filosofía que la inspira evitarles situaciones de peligro que menoscaben su personalidad, su desenvolvimiento y desarrollo sano. Esa legislación no obstante sus bemoles y ácidas críticas, lo que quiere realmente es resguardar a quienes pueden ser expuestos a actos y situaciones que los mutilen física, económica, social, psicológica y moralmente. ¡QUIERE CUIDARLOS! Y la sociedad decente, los padres y representantes hacen uso de la LOPNA para garantizarles sus derechos.
Pero, ¿Y los que recién estrenan la mayoría de edad, que por razones legales y no precisamente por estar preparados para ello, asumen las riendas de sus vidas?
Una vez que se adquiere la mayoría de edad, la persona desde el punto de vista legal asume la dirección “autónoma” de su vida, aún cuando la complejidad de la realidad social los expone a situaciones que incluso a los adultos entrados en edad les es difícil de manejar y hasta de comprender.
Ahora, ¿Cómo cuidar a quien no se deja cuidar? , ¿Cómo orientar a quienes se creen que por haber adquirido la mayoría de edad, sus decisiones son las más correctas y acertadas? , cuando graves errores debido a la falta de reflexión están destruyendo a nuestros jóvenes, a quienes son nuestra progresión en la vida y que por acción de bandidos son utilizados para intereses macabros, malsanos y aberrantes.
Son incontables las veces que se oye a un Joven o a una joven decir , soy mayor de edad y hago lo que quiero hacer , sin ni siquiera darse cuenta que no están haciendo lo que quieren por decisión propia sino, que están haciendo lo que otros le han implantado en sus tiernas mentes y les exaltan sus egos , diciéndoles , ya no hagas caso a lo que te dicen tus padres , ellos no te quieren dejar disfrutar de la vida , no saben lo que dicen , esto que es lo que te conviene y en un afán por materializar perversas intenciones , van destruyendo el trabajo que la familia y los padres se han esforzado en hacer para lograr hombres y mujeres sanos y útiles, para la sociedad y para la patria.
Y entonces con su recién estrenada mayoría de edad, se autodestruyen y no aceptan ninguna opinión que no sea la propia, que en realidad es ajena, pues proviene de quienes se dedican a deformarlos y a utilizarlos para sus monstruosos planes.
Restregándoles a los padres su mayoría de edad, se creen que se las saben todas y desprecian el verdadero amor, que es el que viene de papá y mamá, quienes desde el nacimiento los han cuidado y arropado con su manto protector; pero ahora se sienten independientes, sin analizar que eso que hacen con su mayoría de edad es un libertinaje que los va destruyendo.
Se están viviendo tiempos de franca destrucción moral, donde la escoria social, se dedica a dañar a la juventud y enfrenta a los hijos en contra de los padres. Induciéndoles una borrachera en su personalidad, los controlan y manejan a su antojo. Y los jóvenes y las jóvenes piensan que esta gente son sus amigos y que por dejarles hacer todo cuanto los padres no les permitieron, entonces estos delincuentes, sabandijas, lepras y cánceres sociales, son los buenos y los verdaderos “panas”.
Se está utilizando la mayoría de edad para autodestruirse, autodañarse, autodegradarse y para pescar enfermedades y hasta la muerte.
¿Quién no se ha arrepentido de alguna decisión que tomó apenas a los 18 años, o a los 21? ¿Quién no hubiera preferido tener mayores elementos de convicción para asumir otro comportamiento?
A los hijos les digo, nunca se es lo suficientemente mayor como para dejar de ser hijo y para obtener de los padres un consejo correcto. Obedezcan a sus padres que ellos hablan desde el corazón, desde el amor, y la experiencia de papá y mamá los protegerá siempre con la ayuda de Dios.
Ser mayor de edad no significa sabérselas todas.
Abogado
crisantogleon@gmail.com
martes, 18 de diciembre de 2007
UN BESO AL AGRESOR
Crisanto Gregorio León
Sin percatarse que se trata de una respuesta inconsciente y desesperada para salir a flote de una situación afrentosa, se genera entre los hombres y las mujeres, una particular situación psicológica mediante la cual las victimas pueden llegar a sentirse honradas y hasta complacidas o privilegiadas por estar siendo sometidas a una sui generis dominación por quien o quienes consideran tener algún atributo especial que les capacita para amedrentar.
Recordemos la situación de rehenes ocurrida en Estocolmo en 1973, cuando un periodista capturó con su cámara el momento en el cual una rehén besaba a su secuestrador; donde a propósito de dicho suceso, los secuestrados introspeccionaron la causa de los secuestradores, justificándolos, ayudándolos, colaborando con ellos y en el tiempo y la distancia mantenían correspondencia y hasta adelantaron relaciones afectuosas.
De igual modo se presenta el síndrome de la mujer maltratada , en razón de la cual , las féminas que son victimas de agresión por parte de su pareja , parecieran disfrutar de una sofisticada forma de masoquismo , que les impide romper definitivamente con su ofensor, cuando la realidad es que la psiquis les está haciendo una indeseada jugada.
Pues bien, lo importante es que tengamos presente que esta aceptación progresiva por parte de la victima de las ideas y puntos de vista del victimario, es un síndrome, que constituye un conjunto de síntomas que caracterizan dicha afección mental. Dicho de otro modo, no se engaña a quien se sabe engañado. Y el peculiar comportamiento de justificar al agresor, ha sido detectado como un estado psicológico morboso y a sabiendas de que no es correcto, podamos entonces poner los correctivos necesarios.
Del síndrome de Estocolmo, no se escapa ninguna forma de organización social o empresarial , donde uno o varios adalides circunstanciales puedan verse como figuras insufladas de bondad , que para las acuarelas psicológicas de sus victimas , es el fundamento de sus acciones y desmanes ; cuando en realidad la retorcida concepción del victimario está encontrando justificación en una innata necesidad de sobrevivencia , que por se inconsciente no es tangible inicialmente o quizá nunca , por quienes constituyen los sujetos pasivos de este fenómeno psicológico y cuales mansos corderos se dejan llevar al matadero.
Abogado
crisantogleon@gmail.com
PREGÚNTALE A ELLA
Crisanto Gregorio León
Ella, no ríe, ni sonríe, con la vista sin brillo y con miedo a pensar, se ha convertido en una autómata, y cuando algún aire fresco le arranca un remedo de sonrisa, le es cruelmente abortado por un gesto de intimidación que enfría sus huesos hasta los tuétanos.
Ha perdido la lozanía de sus mejores tiempos, ahora está desencajada y hasta apresura nerviosamente los pasos para evitar desmoronarse como siempre, ante el farsante.
Cada noche es asaltada vilmente por quien prometió amarla y protegerla. Sufre silentemente su dolor y la rutina de su desgracia amenaza con apocarla cada día más, en una suerte de ruleta rusa en la que espera que todo acabe de una vez.
Jamás imaginó, que quien se mostraba particularmente afable, fuera capaz de albergar tanta violencia. Está arrepentida de haber dejado su casa paterna, con la falsa ilusión de que las cosas tendrían que ser similares o superiores al calor y al amor de hogar de su infancia.
Pero es que le falta valor, ya que el miedo no la deja respirar, la está asfixiando y se ha convertido en una sombra de su propia sombra, a la que teme por metamorfosearse en una cómplice no convidada de su agresor.
Y los hijos, frágiles testigos de ese calvario, introspeccionan la amarga pena del suplicio de su madre, a quien aman; pero confusos por la inexplicable inutilidad de su tormento, no asimilan que su padre pueda ser el enemigo de su honra, de su paz, de su felicidad y del amor que debería cohesionarlos.
Porque él, impunemente le está arrebatando la vida, le está quemando el espíritu y le pisotea su dignidad. Ese hombre que ostenta inmerecidamente el epítome de padre de familia, se desenvuelve como un dechado de virtudes ante los extraños, mientras golpea y ofenda a la propia gente, a su sangre, a su esposa y a sus hijos. Y mientras aparenta ser un buen ciudadano, o un inmejorable vecino; el caos reina en su casa donde mantiene sojuzgada la libertad.
La cara amargada de ella y la mueca del rostro de sus hijos , no pueden interpretarse sino , como que algo malo está pasando ; porque no hay alegría en sus almas , no hay sosiego en sus ojos y sus voces quebradas y vencidas por la maldad de un hombre , son evidencia palpable del disfraz que se hace llamar Papá , cuando la megalomanía maneja su conducta , hasta el punto de esputar a su prole y a la mujer que Dios le ha dado .
Cuando ella en incipiente toma de conciencia asoma la posibilidad de liberarse de la genuflexión en que vive, entonces él se presenta aparentemente arrepentido, e invita a extraños a su casa para mostrar sus “buenas obras”, “su buen juicio”, su “talante circunspecto”, y por unos efímeros minutos, pareciera reinar la civilidad de un hogar liderado por un buen padre de familia.
Pero todo es una farsa y solo ella que vive su propio infierno, solo ella puede dar testimonio real, de la crucifixión de sus sueños. Por lo que debe buscar la fuerza de liberarse del dominio del hombre que la maltrata, que no la valora y que la humilla, porque la enferma no es ella. El enfermo es él.
Abogado
crisantogleon@gmail.com
LA ABUELA
Crisanto Gregorio León
Presurosa ayer vino la abuela, y a pesar de su avanzada edad, estaba como siempre, llena de energía, vigorosa en su espíritu y dispuesta a contribuir con sus lecciones. A su tiempo, se da el lujo de dar consejos así no se lo pidan. Es su privilegio, se lo ha ganado a pulso y es su trofeo. Detrás de cada palabra siempre hay un amor avizor, pues su preocupación es la familia y ella desde su espontaneidad y humildad no deja de ser la matrona.
Se desvive por conversar, por dar cuanta estrategia de vida pueda, para alertar a los que dejará cuando ya no esté. Pero, muchos no quieren escucharla o simplemente no tienen tiempo para quien dedicó años y años de bruto esfuerzo para hacer de su familia lo que ella creyó más conveniente, y equivocada o no, hizo un trabajo. Aportó lo suficiente para que con sus virtudes o defectos la descendencia sobreviviera. Desde luego, ella hubiera preferido más virtudes y menos defectos en los hijos, en los nietos y en todos los que provinieran de ese tronco común. Pero todos los seres humanos somos una extraña y complicada combinación de cosas buenas y no tan buenas, la perfección solo la han alcanzado los benditos de Dios. Seguramente hubiera preferido tener hijos santos, pero que madre o padre no quisiera eso. Una excelsa aspiración.
Dentro de lo que errada o acertadamente ella creyó conveniente, siempre estuvo presta a colaborar con todos. Un instinto de conservación la mantuvo y mantiene buscando a los hijos y velando por ellos, colocándoles la luz en la visión de las cosas, y sorpresivamente, siempre logra detectar el trasfondo de las situaciones que parecieran simples y son de una complejidad impresionante o que pareciendo complejas son tan simples que nos dejan abrumados.
La abuela, una de esas mujeres que no obstante sola, no desmayó en echarle ganas a la vida para sacar adelante a los suyos. Quizá algunos pudieran opinar, que no fueron muy atinados los métodos, para lograr los fines que perseguía, pero desde luego nadie le reprocharía el querer apartar a los suyos de los peligros que asechan en la vida.
Una mujer de esas que contadas veces pare la tierra y con estirpe de luchadora a nada teme y a nada temió, y aunque los años la hacen más vulnerable, mantiene su talante gallardo y dispuesto a jugarse la vida si fuera el caso por el bienestar familiar.
La abuela, una mujer de sin igual carácter, amorosa desde una visión severa y estricta desde una visión apacible. ¿Clara, o muy compleja? No podemos desconocer que siempre ha sido clara y ha puesto a merced de todos, lo que el corazón le dicta, pero sin otro propósito que enrumbar a los suyos por el mejor camino.
Ahora que los años han trascurrido y los hijos y los nietos crecieron, han pensado que nada deben a la abuela. Y contrariamente, toda actitud de conservación y de protección familiar es un legado de ella.
¿Como podemos honrar a la abuela? , sencillamente preocupándonos por ella, por quien bastante se preocupó y se preocupa por nosotros. No dejemos que la soledad la envuelva y seamos más condescendientes con sus anhelos y deseos.
No esperemos no tenerla entre nosotros para tributarle rosas en su tumba y comprendamos que con su visión del mundo hizo como pudo, cuanto pudo hacer.
Nuestros ancianos son nuestra honra, honremos a quienes de su vida y de tiempo nos dieron lo que mejor pudieron.
Abogado
crisantogleon@gmail.com

