viernes, 31 de diciembre de 2010
Frase del día
viernes, 22 de octubre de 2010
AMOR A PRIMERA TRAMPA
AMOR A PRIMERA TRAMPA
CRISANTO GREGORIO LEÓN
Erase una vez que en una aldea lejana se conocieron tramposa y tramposo, quienes habían obtenido gracias al prestigio del Rey la administración de aquel poblado. Tramposa blandía estandartes de honradez cuando era toda una histriónica en el arte del engaño, el fraude y la mentira y tramposo pasó a ser su ilícito consorte al haber demostrado sus cualidades de ladrón, estafador, corrupto, mentiroso, es decir, tal para cual, justo las credenciales que requería tramposa para hacerse de fortunas a costa de las necesidades de la gente desprevenida de esa región.
Habían nacido el uno para el otro, por lo menos así lo pensaba tramposa que obtenía de tramposo llenar su vida frívola y superficial, a la vez de creer haber encontrado el verdadero amor sin percatarse de que estaba siendo utilizada por un hombre sin escrúpulos, un chulo cuya juventud la mantenía embriagada y desconectada de la realidad.
Pero no se engaña a quien se sabe engañado, por lo que tramposa se hacía la autista y le sacaba el máximo provecho a la relación, de modo que no se sabía a ciencia cierta quién utilizaba a quién. Lo cierto es que todos estaban siendo burlados por estos dos timadores y el dinero sólo llenaba los bolsillos de tramposa y tramposo que hacían sus negocios sucios y el pueblo se mantenía sumido en la miseria. Una aldea estancada en el Medioevo sólo veía surgir a tramposa y a tramposo, quienes lo primero que hicieron al saborear el lado oscuro del poder, fue empezar a viajar para conocer otras comarcas, hacerse construir palacetes y aprovisionarse de nuevas caballerizas y carruajes para desfilar en aquel territorio como los potentados, burlándose de la buena fe de los lugareños.
Ella una cortesana, él un vividor, ambos se entregaron al desenfreno y a la corrupción y eran conocidos como "los nuevos ricos", ambos enmascarados con la engañosa cubierta de un malévolo libro cuya apariencia nada dice de su putrefacto contenido pero que al ser abierto, su fétida y nauseabunda pestilencia lo pone en evidencia como una obra del propio Satanás. Tramposa constituía para tramposo lo que el íncubo para el súcubo y encubiertos en un discurso de fachada, se regodeaban de la facilidad con que todos les creían cuando abrían su boca de la que sólo salían mentiras, porque astutamente decían lo que la gente quería oír o lo que la gente esperaba oír aun cuando no fuera verdad.
Lo cierto era que la mayor desgracia que pudo haberle tocado a ese poblado, fue haber caído en manos de tramposa y tramposo quienes mañosamente y llenos de vicios hacían lo que les venía en ganas sin respetar ningún decreto real.
Si bien estos episodios son arrancados de la imaginación para la Europa del Siglo XI, supóngase por un instante que en este siglo XXI, donde impera la alta tecnología, donde por efecto de la globalización todo se sabe al instante, pudiera existir en alguna parte del mundo una aldea que no arranque hacia la modernidad y se mantenga en el oscurantismo administrativo o en el silencio que impone el miedo porque la corrupción se haya apoderado de los destinos y del futuro. ¡Sería inconcebible!
lunes, 27 de septiembre de 2010
Frase del día
miércoles, 1 de septiembre de 2010
sábado, 28 de agosto de 2010
! Infracciones de tránsito!
Crisanto Gregorio León
Hay situaciones en las cuales las infracciones de tránsito, no son valoradas como tales ni por las autoridades, ni por los propios ciudadanos, atendiendo a las circunstancias y a las vicisitudes de las personas. Desde luego son de carácter excepcional y ameritan una apreciación de igual perfil.
Verbigracia, cuando se persigue un delito “infraganti” y la autoridad se ve en la “excusable” necesidad de irrespetar las señales de tránsito para capturar al delincuente. O cuando por virtud de los menesteres rutinarios de la actividad policial, esta “irrespeta las leyes de tránsito” y los ciudadanos “justificamos estas infracciones” por tratarse de uniformados o vehículos con signos y señales policiales.
También, se cede el paso a una ambulancia con la sirena encendida, porque la buena fe nos hace abrirle camino presumiendo que lleva un paciente con alto riesgo de perder la vida. Esto es de carácter humanitario.
De igual modo las autoridades electas por votación, de común u ordinario escoltadas, se abren paso y no se detienen en ninguna luz roja y no hay señal de tránsito a las que se sometan. Y los ciudadanos comunes solo mimáramos expectantes como “razones de seguridad” parecieran justifican estas violaciones.
A ninguna autoridad de tránsito, ni a ningún policía municipal en funciones de tránsito se le ocurriría detener y multar una caravana en la que viene el alcalde o el gobernador a “trocha y mocha” sin que ninguna señal lo ataje. ¿Y cómo?
cuando un ciudadano común se ve en la necesidad de hacer caso omiso de una luz roja porque su salud lo amerita y su vida podría correr grave riesgo; entonces salen los invisibles policías municipales a multar al infractor que expresa tener padecimientos de salud y el gendarme indolente cual robot, como una máquina calculadora pensando en el porcentaje que percibirá por el monto de la multa que está imponiendo; hace caso omiso de las declaraciones del conductor, quien sin querer justificar la infracción explica su estado de salud.
Es preferible dejar impune a un infractor que se excusa en su estado de salud así esté mintiendo, que poner en riesgo la vida de un infractor al creer que está mintiendo cuando dice la verdad.
Faltan dosis de humanidad y civilidad. Se cuentan las ganancias y no las pérdidas.
Abogado
crisantogleon@gmail.com
jueves, 1 de julio de 2010
Frase del día
miércoles, 2 de junio de 2010
Damos lo que tenemos...
Crisanto Gregorio León
Obvio diría alguien, es una perogrullada, nadie puede dar lo que no tiene, salvo que lo hurte, pero jamás fue suyo.
Con la exclamación del epígrafe, no aludo a cosas materiales aunque el gesto o la actitud puedan derivar en algo tangible. Me refiero a las formas y maneras con y para nuestros semejantes y mejor, aún ante nuestros prójimos más próximos.
Lo inmaterial no necesariamente ha de ser etéreo cuando insufla energías y mejores son las buenas energías; las que inyectan entusiasmo y dejan en nuestra existencia el dulzor del encuentro con espíritus en perfeccionamiento o con una sensibilidad más evolucionada.
En razón de las vicisitudes de la vida, nos vemos obligados a obtener pólizas de seguro para nuestros bienes materiales y hasta de vida. Lo que redunda en tranquilidad y concordia interna por ser previsivos. Pero hay precauciones que no tomamos en las relaciones cotidianas, y a veces bajamos las defensas ante quienes ni siquiera imaginamos tienen un poder adverso sobre los ánimos y la diafanidad de los espíritus y si no nos percatamos con prontitud, pueden irrumpir en nuestro templo y con su aura negra e impura descompensar el orden de nuestro universo y la armonía por la que trabajamos en el afán de ser mejores personas.
Como un maleante que espera el descuido de la víctima para despojarle no solo cosas materiales, sino la tranquilidad y hasta la vida; hay gente con la que te encuentras, que parecen un foso profundo de penumbra que te abraza y corre el riesgo de absorberte con sus sombras por ser un cuerpo opaco que proyecta una imagen estridente y oscura, restándote fuerzas, de las que solo podrás zafarte de sus nudos espirituales con una exclamación profunda al paráclito.
En cambio, el don de gentes, la personalidad afable, la gracia y el estilo servicial, la honestidad del espíritu en el respeto recíproco, agradan al ánimo y propician las óptimas relaciones humanas por ser simpatías que irradian buenas energías.
El mejor indicio como póliza de seguro ante los estafadores de la quietud del alma, es la proyección de su sombra que incomoda como una prenda de vestir apretada que sabes que no es de tu talla.
Abogado
crisantogleon@gmail.com

