Crisanto Gregorio León
Los hombres y las mujeres de honor, se reconocen con facilidad cuando respetan la palabra que han empeñado. En otrora, la palabra empeñada era de tal trascendencia que quienes así se comprometían no les era necesario firmar un papel para cumplir aquello que por el uso del verbo que salía de sus bocas era suficiente sello como para ser honrado y cumplido tal como era manifestado, tal y como era convenido.
Ahora nos encontramos con hombres y mujeres que con una descarada facilidad dicen y se comprometen a hacer cuanto las circunstancias le exijan para acomodaticiamente quedar bien en ese instante de tiempo y al momento de hacer efectiva la palabra por las que se les dio crédito, inventan y esgrimen cuanto argumento puedan y tengan para no cumplir.
Es que cuando las personas cumplen la palabra empeñada, gozan de buena reputación y de solvencia moral, en caso contrario su palabra es sinónimo de descrédito, de deshonor, de deshonra. Una persona así, es de baja ralea, es un vulgar delincuente cuya palabra es un cheque sin fondos, es un parapeto ambulante con el pestilente hedor de quien ha caído en un pozo séptico que no logra disimular ni con la fragancia más costosa.
La palabra dada y aceptada entre personas de honor es el compromiso de una contraprestación futura y su incumplimiento es una burla, un irrespeto, una insolencia hacia quien ha creído y para quien se ha hecho creer. Dicho de otro modo, una persona sin palabra es una desvergüenza para si misma y para sus congéneres, porque no solo comporta una desconsideración para quien creyó en ella o en él, sino para su propia persona.
Si las personas acostumbradas a deshonrar, desconocer y a faltar a su palabra, tuvieran una mediana inteligencia respecto de lo que se hacen a sí mismas, seguramente se conducirían en la vida de una manera más responsable para gozar de la admiración y el respeto de su entorno y hasta más allá.
Una persona sin palabra desde luego es una persona mentirosa. Así los refranes recogen “que quien no cumple su palabra al fin su desdicha labra” y “que quien no cumple su palabra a las consecuencias se atiene”
Además, la mentira como una expresión de falsedad es una patología en quienes les encanta engañar a través del histrionismo , del teatro , para hacerle creer a los demás , lo que no es cierto y lograr embaucar al más prevenido hasta con lágrimas de cocodrilo.
A quienes les gusta engañar a los demás, su palabra jamás será auténtica, porque siempre habrá dentro de ella algún subterfugio para incumplir los compromisos.
Por eso, cuando no se cumple la palabra, se pierde el honor y cuando se pierde el honor va todo de mal en peor.
Infortunadamente, las personas sin palabra y sin honor, engañan a las personas honestas, a las que no tienen resabios, porque nunca han pensado no cumplir y ven en su propia condición la honestidad del otro, porque desgraciadamente, “no hay nada más fácil que engañar a un hombre honrado”. Nunca prometas, lo que cumplir no cuentas.
Abogado
crisantogleon@gmail.com
sábado, 24 de mayo de 2008
jueves, 15 de mayo de 2008
La universidad y el ganar, ganar
La universidad y el ganar, ganar
Crisanto Gregorio León
Es determinante, preguntarse cuál es la utilidad social de la universidad. Y si realmente cumple con ella o es una adjetivación etérea para justificar una nómina docente o una burocracia lerda. ¿Cuál es el propósito de su creación y de su funcionamiento? ¿Atiende la universidad actual en lógica evolución a la primigenia idea que le da sentido, necesidad e importancia? Si ella se creó entre otros objetivos para brindar sustento o basamento científico y racional a la población, así como egresar profesionales que catapulten el desarrollo de la nación, ¿entonces marcha a tono con lo que se aspira y espera de ella en armonía a la diversidad del pensamiento?
Una ubicación estratégica del pensamiento y accionar docente donde se persiga el triunfo de los estudiantes o participantes le da sentido a la existencia de la universidad, mientras que unos propósitos ajenos a esos derroteros son una negación de la esencia de esas casas de estudios.
La universidad por el accionar y desempeño de su cuerpo de docentes debe apostar al éxito de sus estudiantes o participantes, porque sus victorias, triunfos y laureles, indican que la institución lo está haciendo bien. Porque no solo se preocupa por egresar gente con competencias para el desempeño profesional, sino que atiende la parte emocional de los jóvenes, hombres y mujeres de la patria.
Es primordial que el docente universitario reconozca las cualidades del estudiante o participante como un recurso maravilloso en la tarea social que se atribuye. Porque dentro de los objetivos universitarios está también generar hombres y mujeres con autoestima. Y nunca el criminoso torpedeo de la valía de quienes confiaron en la universidad para su formación.
Ha de recordarse que la universidad no solo forma para el desempeño cualificado de una profesión, sino que también tiene en sus manos a seres humanos que son una compleja composición de emociones y sentimientos, por cuya experiencia educativa tendrán una visión del mundo positiva o revanchista ante la sociedad.
No se quiere hombres y mujeres con frustraciones producto de nefastas experiencias educativas, que no logran sus titulaciones académicas por haber caído en manos de profesores que no comprenden su función como instrumentos para facilitar el triunfo de sus estudiantes y no para truncar las aspiraciones de los hijos de la patria.
La excelencia académica que se aspira del estudiante o participante, ha de responder a la excelencia académica y al virtuosismo humano del docente universitario.
Muchos son los que han abandonado sus estudios, porque el docente ha apostado a la derrota del estudiante o participante, sin digerir que su actuación es reflejo de la política educativa institucional y el triunfo de aquellos, lo es también de la universidad.
Pero, cuando los estudiantes o participantes son derrotados no obstante colocar su empeño y esfuerzo, eso debe dolerle grandemente a la universidad, porque es señal inequívoca de que algo no está funcionando bien intramuros.
Cuando los enfoques y los intereses están claros, es fácil el desempeño bajo el paradigma ganar, ganar. Si lo que se desea es el éxito y no el fracaso del estudiante o participante, que refleje la utilidad de la institución universitaria. Pero si lo que se quiere es fomentar el forjamiento gente lastimada por las secuelas de terroríficas experiencias educativas, entonces la universidad esta realmente mal y debe revisarse.
Y es que el desenvolvimiento docente universitario, debe perseguir una interrelación donde gane la educación y bajo ningún concepto se torpedee el afán del estudiante o el participante en formarse y en adquirir las competencias que lo cualifiquen para el ejercicio pleno y feliz dentro de la sociedad que queremos.
¿En verdad la universidad se ocupa de la función social que le atañe? ¿O acaso lo social es una evocación teórica sin pragmatismo ni ejercicio real? , siendo solo esa adjetivación como una cereza al borde de una copa.
Abogado
crisantogleon@gmail.com
Crisanto Gregorio León
Es determinante, preguntarse cuál es la utilidad social de la universidad. Y si realmente cumple con ella o es una adjetivación etérea para justificar una nómina docente o una burocracia lerda. ¿Cuál es el propósito de su creación y de su funcionamiento? ¿Atiende la universidad actual en lógica evolución a la primigenia idea que le da sentido, necesidad e importancia? Si ella se creó entre otros objetivos para brindar sustento o basamento científico y racional a la población, así como egresar profesionales que catapulten el desarrollo de la nación, ¿entonces marcha a tono con lo que se aspira y espera de ella en armonía a la diversidad del pensamiento?
Una ubicación estratégica del pensamiento y accionar docente donde se persiga el triunfo de los estudiantes o participantes le da sentido a la existencia de la universidad, mientras que unos propósitos ajenos a esos derroteros son una negación de la esencia de esas casas de estudios.
La universidad por el accionar y desempeño de su cuerpo de docentes debe apostar al éxito de sus estudiantes o participantes, porque sus victorias, triunfos y laureles, indican que la institución lo está haciendo bien. Porque no solo se preocupa por egresar gente con competencias para el desempeño profesional, sino que atiende la parte emocional de los jóvenes, hombres y mujeres de la patria.
Es primordial que el docente universitario reconozca las cualidades del estudiante o participante como un recurso maravilloso en la tarea social que se atribuye. Porque dentro de los objetivos universitarios está también generar hombres y mujeres con autoestima. Y nunca el criminoso torpedeo de la valía de quienes confiaron en la universidad para su formación.
Ha de recordarse que la universidad no solo forma para el desempeño cualificado de una profesión, sino que también tiene en sus manos a seres humanos que son una compleja composición de emociones y sentimientos, por cuya experiencia educativa tendrán una visión del mundo positiva o revanchista ante la sociedad.
No se quiere hombres y mujeres con frustraciones producto de nefastas experiencias educativas, que no logran sus titulaciones académicas por haber caído en manos de profesores que no comprenden su función como instrumentos para facilitar el triunfo de sus estudiantes y no para truncar las aspiraciones de los hijos de la patria.
La excelencia académica que se aspira del estudiante o participante, ha de responder a la excelencia académica y al virtuosismo humano del docente universitario.
Muchos son los que han abandonado sus estudios, porque el docente ha apostado a la derrota del estudiante o participante, sin digerir que su actuación es reflejo de la política educativa institucional y el triunfo de aquellos, lo es también de la universidad.
Pero, cuando los estudiantes o participantes son derrotados no obstante colocar su empeño y esfuerzo, eso debe dolerle grandemente a la universidad, porque es señal inequívoca de que algo no está funcionando bien intramuros.
Cuando los enfoques y los intereses están claros, es fácil el desempeño bajo el paradigma ganar, ganar. Si lo que se desea es el éxito y no el fracaso del estudiante o participante, que refleje la utilidad de la institución universitaria. Pero si lo que se quiere es fomentar el forjamiento gente lastimada por las secuelas de terroríficas experiencias educativas, entonces la universidad esta realmente mal y debe revisarse.
Y es que el desenvolvimiento docente universitario, debe perseguir una interrelación donde gane la educación y bajo ningún concepto se torpedee el afán del estudiante o el participante en formarse y en adquirir las competencias que lo cualifiquen para el ejercicio pleno y feliz dentro de la sociedad que queremos.
¿En verdad la universidad se ocupa de la función social que le atañe? ¿O acaso lo social es una evocación teórica sin pragmatismo ni ejercicio real? , siendo solo esa adjetivación como una cereza al borde de una copa.
Abogado
crisantogleon@gmail.com
Camioneta súbita y las obras del sur
Camioneta súbita y las obras del sur
Crisanto Gregorio León
Meditando sobre los beneficios que la primera autoridad de un municipio ha hecho por su pueblo, me viene a la mente el caso hipotético de aquella que al verse con la primera avalancha de dinero para una gran obra en su jurisdicción se atragantó a tal punto que su obra inaugural fue comprarse una camioneta nueva, para su uso personal y la de sus familiares. Y se repartió el botín presupuestario con la contraloría municipal y la contratista.
Aquí evoco la frase, según la cual a la mujer del César no le basta con ser honesta, sino que tiene que parecerlo.
Y desde luego no parecería honesta la actitud de una autoridad que vociferando su alta rectitud, ostenta a los pocos meses de su toma de posesión en el cargo, una camioneta de precio tan descomunal, que no podía justificar con su salario.
Pero, seguramente mis lectores sabrán que esto es pura fantasía, que es un cuento producto de una imaginación fecunda, pues no podría existir una persona con un descaro tan monstruoso, como para robarse continuamente el dinero para las obras del pueblo en connivencia con los contratistas y la anuencia de la contraloría municipal, porque en algún momento la descubrirían.
Una primera autoridad municipal que tiene su norte en enriquecerse y ensanchar su patrimonio personal y en contraposición el sur de su gestión es el pueblo, es decir, el sur es el fondo, el patio trasero donde se tiran los desperdicios, el sur es lo último, el sur es lo olvidado. Y lo peor del caso es que no tiene moral para reclamarle a los contratistas ejecutar las obras porque han sido tantos los guisos y los pimentones, en las reparticiones del presupuesto que no tiene cómo exigirles que cumplan.
Y entonces, por privilegiar sus apetencias personales colocando como su norte asaltar a la alcaldía, deja al pueblo como el sur de su obligación y este sur es burlado, es timado y es robado sin ninguna vergüenza. Y los vecinos recuerdan, aquella camioneta súbita, en la cual se paseaba y regodeaba su primera autoridad, como la mujer sobre la bestia de la cual habla la Biblia, mientras entre juramentos los engañaba tomando el nombre de Dios en vano.
¿Cuánto atropello, cuanta desvergüenza puede exhibir una autoridad? Pues bien, hará todo cuanto el pueblo le permita. Pues el pueblo debe ser el norte de su gestión y jamás debería dejarse descalabrar nuevamente como si se tratase de un polo opuesto, al sur de sus obligaciones.
Cada pueblo elige su destino y cada pueblo tiene lo que se merece, de tal suerte que el pueblo debe mantener el recuerdo intacto del origen súbito de las riquezas de su alcaldesa o de su alcalde y calibrar si lo que quiere es un gerente que tenga por norte lo mejor para su pueblo o que por el contrario tenga al pueblo como el sur, como el fondo de la casa donde se arruman los chécheres y los desperdicios.
Imagínese, cuantas cosas buenas y bellas tendría un pueblo, si en vez de una alcaldesa o un alcalde corrupta o corrupto, como en el caso imaginativo de este artículo, hubiera tenido a un gerente responsable que nada se roba y todo lo invierte en el pueblo , que durmiera con la conciencia en paz y que jamás se viera necesitado de tranquilizantes y hospitalizaciones intempestivas por problemas con los nervios cada vez que piensa que en algún momento le descubrirán y le harán preso o presa para purgar sus delitos en la cárcel.
Abogado
crisantogleon@gmail.com
Crisanto Gregorio León
Meditando sobre los beneficios que la primera autoridad de un municipio ha hecho por su pueblo, me viene a la mente el caso hipotético de aquella que al verse con la primera avalancha de dinero para una gran obra en su jurisdicción se atragantó a tal punto que su obra inaugural fue comprarse una camioneta nueva, para su uso personal y la de sus familiares. Y se repartió el botín presupuestario con la contraloría municipal y la contratista.
Aquí evoco la frase, según la cual a la mujer del César no le basta con ser honesta, sino que tiene que parecerlo.
Y desde luego no parecería honesta la actitud de una autoridad que vociferando su alta rectitud, ostenta a los pocos meses de su toma de posesión en el cargo, una camioneta de precio tan descomunal, que no podía justificar con su salario.
Pero, seguramente mis lectores sabrán que esto es pura fantasía, que es un cuento producto de una imaginación fecunda, pues no podría existir una persona con un descaro tan monstruoso, como para robarse continuamente el dinero para las obras del pueblo en connivencia con los contratistas y la anuencia de la contraloría municipal, porque en algún momento la descubrirían.
Una primera autoridad municipal que tiene su norte en enriquecerse y ensanchar su patrimonio personal y en contraposición el sur de su gestión es el pueblo, es decir, el sur es el fondo, el patio trasero donde se tiran los desperdicios, el sur es lo último, el sur es lo olvidado. Y lo peor del caso es que no tiene moral para reclamarle a los contratistas ejecutar las obras porque han sido tantos los guisos y los pimentones, en las reparticiones del presupuesto que no tiene cómo exigirles que cumplan.
Y entonces, por privilegiar sus apetencias personales colocando como su norte asaltar a la alcaldía, deja al pueblo como el sur de su obligación y este sur es burlado, es timado y es robado sin ninguna vergüenza. Y los vecinos recuerdan, aquella camioneta súbita, en la cual se paseaba y regodeaba su primera autoridad, como la mujer sobre la bestia de la cual habla la Biblia, mientras entre juramentos los engañaba tomando el nombre de Dios en vano.
¿Cuánto atropello, cuanta desvergüenza puede exhibir una autoridad? Pues bien, hará todo cuanto el pueblo le permita. Pues el pueblo debe ser el norte de su gestión y jamás debería dejarse descalabrar nuevamente como si se tratase de un polo opuesto, al sur de sus obligaciones.
Cada pueblo elige su destino y cada pueblo tiene lo que se merece, de tal suerte que el pueblo debe mantener el recuerdo intacto del origen súbito de las riquezas de su alcaldesa o de su alcalde y calibrar si lo que quiere es un gerente que tenga por norte lo mejor para su pueblo o que por el contrario tenga al pueblo como el sur, como el fondo de la casa donde se arruman los chécheres y los desperdicios.
Imagínese, cuantas cosas buenas y bellas tendría un pueblo, si en vez de una alcaldesa o un alcalde corrupta o corrupto, como en el caso imaginativo de este artículo, hubiera tenido a un gerente responsable que nada se roba y todo lo invierte en el pueblo , que durmiera con la conciencia en paz y que jamás se viera necesitado de tranquilizantes y hospitalizaciones intempestivas por problemas con los nervios cada vez que piensa que en algún momento le descubrirán y le harán preso o presa para purgar sus delitos en la cárcel.
Abogado
crisantogleon@gmail.com
lunes, 28 de abril de 2008
"FATIGAS PERO NO TANTAS"
"Fatigas, pero no tantas”
Crisanto Gregorio León
Del pensamiento del gran bardo español Manuel Machado recordamos una frase de hondo contenido reflexivo: "Fatigas, pero no tantas, que a fuerza de muchos golpes hasta el hierro se quebranta".
He querido tomar esta inspiración filosófica y poética, para poner sobre el tapete la función de las universidades en la formación no solo de profesionales sino de ciudadanos útiles para la vida, dentro de un proyecto personal y también colectivo.
Y es que hay circunstancias en las que se someten a los estudiantes a tantas “fatigas injustas” propiciando su deserción. Sin la debida sensibilización social destruyen la buena disposición del alma para mantenerse o integrarse en la construcción de una sociedad de hombres buenos y útiles.
En tal sentido cuando la actividad universitaria por afán de sus docentes y autoridades, se desvincula de su esencia o de su ley motive, empeñándose en quebrantar las aspiraciones de la gente a acceder a los estudios superiores y a fuerza de muchos golpes no precisamente académicos, le sesgan el camino para obtener las titulaciones que lo integren o mantengan dentro del engranaje funcional del sistema social que se presume va en evolución y no en involución, entonces la universidad no está formando ni está cumpliendo un rol social.
Se critica a la educación privada, pero quienes la prefieren en vez de la educación pública, deciden sufragar sus estudios pagando de su propio patrimonio para obtener de esas instituciones y de sus profesores lo mejor de ellos como docentes y como personas; no quieren someterse a las “fatigas injustas” de docentes que puedan padecer de estrabismo académico, confundiendo la misión y la visión de la universidad, con sus intereses inconfesables que distan mucho de lo académico.
Cuando se escoge la educación pública no gratuita, como en el caso de los postgrados donde se debe pagar por ellos ; en igual sentido los estudiantes o participantes lo hacen no solo buscando lo mejor de los docentes como profesionales en sus áreas del conocimiento , sino también lo mejor de ellos como seres humanos.
En cualquiera de los casos, lo que no se desea es que el pretexto de lo académico se constituya en la cortina de humo para cometer injusticias.
La universidad además de fuente de conocimiento, debe precaver y proyectar la actitud institucional y docente, para no desarraigar a los estudiantes y participantes de su mejor decisión personal, cual es ser un ciudadano con estudios. Que el querer estudiar y el querer formarse no configure para el profesor una osadía a la que hay que ponerle barreras. Sino reconocer el derecho a la educación y fomentarlo, Y que la moral y las luces adornen también al staff de profesores. Es tarea de las instituciones de educación superior formar y educar, siendo opuesto a su función social, sentar las bases para truncar los derroteros del crecimiento intelectual y académico de los hombres y mujeres de la patria.
Evocando a Lester F. Ward “… el alma humana agregada al cuerpo, semeja una nave donde el instinto constituye la máquina motora, donde el sentimiento es el combustible y el timón la inteligencia desde donde se dirige toda esa embarcación hacia la consecución de algo bueno y útil”.
Sería absurdo que las universidades motivaran la destrucción de lo humano, dejando el cuerpo con puros instintos primitivos como una embarcación sin rumbo, cuyo combustible sea el resentimiento social, y con un timonel fatigado de buscar lo mejor en los de su especie, porque fueron tantos los golpes que quebrantaron su alma.
Abogado
crisantogleon@gmail.com
Crisanto Gregorio León
Del pensamiento del gran bardo español Manuel Machado recordamos una frase de hondo contenido reflexivo: "Fatigas, pero no tantas, que a fuerza de muchos golpes hasta el hierro se quebranta".
He querido tomar esta inspiración filosófica y poética, para poner sobre el tapete la función de las universidades en la formación no solo de profesionales sino de ciudadanos útiles para la vida, dentro de un proyecto personal y también colectivo.
Y es que hay circunstancias en las que se someten a los estudiantes a tantas “fatigas injustas” propiciando su deserción. Sin la debida sensibilización social destruyen la buena disposición del alma para mantenerse o integrarse en la construcción de una sociedad de hombres buenos y útiles.
En tal sentido cuando la actividad universitaria por afán de sus docentes y autoridades, se desvincula de su esencia o de su ley motive, empeñándose en quebrantar las aspiraciones de la gente a acceder a los estudios superiores y a fuerza de muchos golpes no precisamente académicos, le sesgan el camino para obtener las titulaciones que lo integren o mantengan dentro del engranaje funcional del sistema social que se presume va en evolución y no en involución, entonces la universidad no está formando ni está cumpliendo un rol social.
Se critica a la educación privada, pero quienes la prefieren en vez de la educación pública, deciden sufragar sus estudios pagando de su propio patrimonio para obtener de esas instituciones y de sus profesores lo mejor de ellos como docentes y como personas; no quieren someterse a las “fatigas injustas” de docentes que puedan padecer de estrabismo académico, confundiendo la misión y la visión de la universidad, con sus intereses inconfesables que distan mucho de lo académico.
Cuando se escoge la educación pública no gratuita, como en el caso de los postgrados donde se debe pagar por ellos ; en igual sentido los estudiantes o participantes lo hacen no solo buscando lo mejor de los docentes como profesionales en sus áreas del conocimiento , sino también lo mejor de ellos como seres humanos.
En cualquiera de los casos, lo que no se desea es que el pretexto de lo académico se constituya en la cortina de humo para cometer injusticias.
La universidad además de fuente de conocimiento, debe precaver y proyectar la actitud institucional y docente, para no desarraigar a los estudiantes y participantes de su mejor decisión personal, cual es ser un ciudadano con estudios. Que el querer estudiar y el querer formarse no configure para el profesor una osadía a la que hay que ponerle barreras. Sino reconocer el derecho a la educación y fomentarlo, Y que la moral y las luces adornen también al staff de profesores. Es tarea de las instituciones de educación superior formar y educar, siendo opuesto a su función social, sentar las bases para truncar los derroteros del crecimiento intelectual y académico de los hombres y mujeres de la patria.
Evocando a Lester F. Ward “… el alma humana agregada al cuerpo, semeja una nave donde el instinto constituye la máquina motora, donde el sentimiento es el combustible y el timón la inteligencia desde donde se dirige toda esa embarcación hacia la consecución de algo bueno y útil”.
Sería absurdo que las universidades motivaran la destrucción de lo humano, dejando el cuerpo con puros instintos primitivos como una embarcación sin rumbo, cuyo combustible sea el resentimiento social, y con un timonel fatigado de buscar lo mejor en los de su especie, porque fueron tantos los golpes que quebrantaron su alma.
Abogado
crisantogleon@gmail.com
sábado, 26 de abril de 2008
ANTIDOCENTE Y ANTIEDUCATIVO
Crisanto Gregorio León
A propósito del tema educativo actualmente en la palestra pública, es menester hacer algunas consideraciones.
La presencia de retrógrados académicos, que para mantenerse chupando los recursos universitarios se las ingenian desde sus cátedras para evitar generaciones de relevo que los puedan sustituir, constituyen el cáncer que carcome las bases para una auténtica educación humanista y constructivista, no excluyente participativa y protagónica.
Docentes que integran mafias académicas en las que con la connivencia de las autoridades universitarias, no sueltan el control maquiavélico de los estudios de educación superior para mantener una hegemonía perversa, desarrollando en la práctica una actitud despótica manifiestamente contradictoria con la publicitada por la propia casa de estudios en su afán de capturar una población ávida de una forma de aprender que sustituya la megalomanía morbosa del docente, donde el estudiante es un contrincante al que hay que “aplastar” , sobre todo si no pertenece a la familia de la “Nostra Universitaria” o demuestra talento y competencia y es peligroso por su actitud crítica , o no satisface los intereses inconfesables de un grupúsculo que domina y manda con bajo perfil.
¡Gran temor y sobresalto! constituye para la mafia docente universitaria la presencia del pensamiento crítico. Por lo que los delincuentes académicos prefieren a un estudiante tímido, asustadizo que les rinda pleitesía y los endiose a tal punto que la sola presencia del docente provoque en el alumno alto estrés y si es posible que tenga que ingerir algún antidiarreico o algún tranquilizante para los nervios.
Prácticas violatorias del derecho constitucional a la educación y al derecho de contar con docentes sanos mentalmente. Porque no se puede negar que hay mucho esquizofrénico impartiendo clases y por lástima o por ayudarlo o ayudarla los compañeros e integrantes de la mafia universitaria los mantienen en sus puestos a costa de cualquier daño que puedan causar incluso a la reputación e imagen de la universidad.
Numerosos de estos delincuentes académicos tienen vacíos conceptuales, procedimentales, cognitivos y afectivos que nunca han superado y de cuyo rendimiento académico como estudiantes es de dudosa credibilidad. Y sin embargo tienen el atrevimiento de hacerse pasar por intelectuales y científicos.
Muchos docentes se instalan en las universidades haciéndose pasar por constructivistas y no saben siquiera integrar conocimientos bajo una visión interdisciplinaria y tienen la osadía de autocalificarse de docentes humanistas, cuando fueron formados bajo la estructura del pensamiento conductista y recalcitrante de la venganza al estudiante en el que derraman sus amarguras y frustraciones; y sin haber ajustado cuentas con sus anteriores enfoques y prácticas son la referencia a la peor experiencia educativa que alguien pueda experimentar. Para eso se atornillan en las universidades, para provocar deserción y sufrimiento, cobrándose con los estudiantes sus propias limitaciones y frustraciones, demostrando carencias en todos los ámbitos de su personalidad.
El pensamiento decadente y revanchista de docentes que manejan la perversión despótica del conocimiento mediante el sadismo intelectual , como respuesta a su propia descomposición moral , donde pretenden ocultar bajo la supuesta sapiencia, el desorden de sus personalidades y la corrupción académica por favores a familiares y amigos y a los integrantes de la mafia universitaria.
Abogado
crisantogleon@gmail.com
jueves, 3 de abril de 2008
TENTÁCULOS DE CORRUPCIÓN
Tentáculos de corrupción
Crisanto Gregorio León
Expresó Elena de White : "El mundo necesita: hombres que sean sinceros y honrados en lo más íntimo de sus almas , hombres que no teman dar al pecado el nombre que le corresponde, hombres que no se vendan ni se compren, hombres que se mantengan de parte de la justicia aunque se desplomen los cielos".Hay quienes abierta y conscientemente, se instalan al servicio de la corrupción; mientras otros desde la pasividad que da la omisión contribuyen de igual modo a que este flagelo acabe con la decencia, la honestidad y los buenos propósitos, porque ambos se suman a la indolencia por la patria y a la protección a ultranzas del corrupto o la corrupta, sin mayores explicaciones que el capricho que otorgan intereses inconfesables con las gríngolas de la desvergüenza.La corrupción es un fenómeno de tentáculos inesperados, de movimientos certeros en la dirección de apropiarse al máximo posible de lo que no se obtiene por medios lícitos; cuya permanencia y eficacia obedece a los celestinajes ocultos bajo el ropaje de la seudo honestidad y el fingido buen juicio.Según Jonathan Swift "La ambición suele llevar a las personas a ejecutar los menesteres más viles. Por eso, para trepar, se adopta la misma postura que para arrastrarse."Siempre hay personajes enmascarados, a los que no se les puede llamar ciudadanos, porque les queda grande el tratamiento. Unos porque son los que traman la corrupción y otros porque la protegen. Y en una especie de reingeniería de la corrupción, sus brazos o tentáculos, como sus ventosas se adhieren a la pasividad en la práctica del latrocinio del que no quieren que se diga ni se haga nada.Recuerdo al Presbítero Adrián Setién Peña, quien fuera mi profesor de historia de Venezuela, advirtiendo que cuando alguien se robaba algo o hacía algo indebido y muchos se enteraban y nada decían o hacían para evitarlo, la única explicación: todos eran cómplices. De igual forma cuando no encontramos explicación razonable ante la actitud irrazonable de alguien, la única respuesta es el dinero, el sexo o las drogas.Son muchos los pasos, son muchas las fases y son demasiadas las cosas que se deben decir y que se deben hacer para erradicar la corrupción de nuestro suelo, así cada cual desde su trinchera ha de aportar lo que a bien tenga, lo que a bien pueda y con su más profunda convicción de lo que es correcto en obsequio a la construcción de un país mejor y mas grande como así lo idealizara El Libertador Simón Bolívar.Seguramente habrá quien se sienta reflejado en estas letras, por incauto, por honesto o por corrupto, pero en todo caso , lo importante es que para bien o para mal , sepan que hay mucha gente que no es tonta, que está convencida de que fulano o zutano es corrupto, que se le está observando, que su comportamiento lo delata, que su nerviosismo lo deja en evidencia y que su seudo fortaleza solo la consigue en quienes le acompañan en su latrocinio o en quienes ciertamente no han atisbado su modo de operar, por rodearse a la luz pública con gente honesta que es su mejor pantalla y que desconoce la realidad .Pero los ambages en la lucha contra la corrupción son justificaciones inexcusables que mantienen sumido a cualquier país en la desolación que da la indolencia, en la pestilencia que desprende la complicidad.Al cerrar este artículo, se viene a mi memoria un pensamiento del inolvidable John Wayne "La perversión y la corrupción se disfrazan casi siempre de ambigüedad; por eso la ambigüedad no me gusta, ni confío en ella.
miércoles, 19 de marzo de 2008
LAS PLAZAS DEL VECINDARIO Y EL PM10
Las plazas del vecindario y el PM10
Crisanto Gregorio León
Los municipios que desarrollan una política medio ambiental consuna con los requerimientos para la protección del ecosistema y el resguardo de la salud de los vecinos, propenden al absoluto respeto de la plaza pública como espacio libre de solaz público o que tiene por objeto descongestionar o regularizar el tránsito.
Últimamente las plazas públicas de los vecindarios municipales están siendo invadidas por líneas de taxis que bajo el pretexto de suministrar un servicio público, someten a las familias a agentes contaminantes altamente nocivos para la salud humana.
El taxista al estacionar su automóvil en las áreas verdes de la plaza pública o incluso encima de la plaza, está violando las ordenanzas municipales que conciben estos sitios de solaz para el uso de los vecinos en su derecho de tener un pulmón de vida y un sitio de encuentro de los moradores.
Peligrosamente contaminante para el aire es una sustancia diminuta pero letal, el PM10, que proviene esencialmente de la combustión de los carburantes vehiculares y el polvo de la tierra. Es altamente nocivo y, por su reducido tamaño, entra en el sistema respiratorio y se acumula en el organismo. Sus secuelas en la salud se advierten en el largo plazo. “Cuando seamos ancianos tendremos más dificultades para respirar por la aspiración de estas partículas muy finitas compuestas de tierra y de residuos de los escapes de vehículos, por la quema de la gasolina. Es el humo que se ve salir de esos tubos”.
Cuando las flotas de taxis invaden las plazas de los vecindarios están atentando contra la salud de sus habitantes, pues perturban aún más la ya contaminada composición del aire, añadiendo el humo de los escapes de los vehículos, arrebatando el poquito de aire limpio que los padres y madres de familia, los niños, niñas y adolescentes podrían inhalar en las plazas, sin la presencia nociva y constante de los vehículos dentro de ella y en las áreas verdes.
Imagínense una constante entrada y salida, de taxis en las plazas municipales y de las parroquias, exponiendo a las familias a las enfermedades respiratorias, las afecciones oculares y la presencia en su sangre de un gas inodoro, incoloro, inflamable y altamente tóxico: el monóxido de carbono producido por la combustión del carburante de los vehículos. Además del tiempo que permanecen estacionados incluso con los motores encendidos despiden el peligroso elemento PM10.
El PM10 hace presencia en el plasma sanguíneo; estableciéndose una directa relación entre los niveles de otros dos compuestos químicos dañinos contenidos en la atmósfera, el dióxido de nitrógeno y el ozono, con males respiratorios como la inflamación de los bronquios en los pulmones (bronquitis); los estornudos, picor, obstrucción, secreciones nasales y falta de olfato (rinitis); y el asma, caracterizada por la inflamación del aparato respiratorio, lo que provoca una severa dificultad en la inhalación de aire.
Este compuesto es un gas tóxico, irritante y que afecta al sistema respiratorio. La exposición breve, en altos niveles, causa daños en las células pulmonares, mientras que en un más largo lapso puede provocar cambios irreversibles en el tejido pulmonar.
El municipio debe velar por el correcto uso de las plazas y por la salud de sus vecinos. Situaciones como estas violan, desde la Constitución Nacional, la Ley Orgánica del Ambiente, la Ley Penal del Ambiente, la Ley Orgánica de Protección del Niño, Niña y del Adolescente, además de las ordenanzas municipales, junto a una cola de leyes de nuestro ordenamiento jurídico y tratados internacionales.
Abogado
crisantogleon@gmail.com
Crisanto Gregorio León
Los municipios que desarrollan una política medio ambiental consuna con los requerimientos para la protección del ecosistema y el resguardo de la salud de los vecinos, propenden al absoluto respeto de la plaza pública como espacio libre de solaz público o que tiene por objeto descongestionar o regularizar el tránsito.
Últimamente las plazas públicas de los vecindarios municipales están siendo invadidas por líneas de taxis que bajo el pretexto de suministrar un servicio público, someten a las familias a agentes contaminantes altamente nocivos para la salud humana.
El taxista al estacionar su automóvil en las áreas verdes de la plaza pública o incluso encima de la plaza, está violando las ordenanzas municipales que conciben estos sitios de solaz para el uso de los vecinos en su derecho de tener un pulmón de vida y un sitio de encuentro de los moradores.
Peligrosamente contaminante para el aire es una sustancia diminuta pero letal, el PM10, que proviene esencialmente de la combustión de los carburantes vehiculares y el polvo de la tierra. Es altamente nocivo y, por su reducido tamaño, entra en el sistema respiratorio y se acumula en el organismo. Sus secuelas en la salud se advierten en el largo plazo. “Cuando seamos ancianos tendremos más dificultades para respirar por la aspiración de estas partículas muy finitas compuestas de tierra y de residuos de los escapes de vehículos, por la quema de la gasolina. Es el humo que se ve salir de esos tubos”.
Cuando las flotas de taxis invaden las plazas de los vecindarios están atentando contra la salud de sus habitantes, pues perturban aún más la ya contaminada composición del aire, añadiendo el humo de los escapes de los vehículos, arrebatando el poquito de aire limpio que los padres y madres de familia, los niños, niñas y adolescentes podrían inhalar en las plazas, sin la presencia nociva y constante de los vehículos dentro de ella y en las áreas verdes.
Imagínense una constante entrada y salida, de taxis en las plazas municipales y de las parroquias, exponiendo a las familias a las enfermedades respiratorias, las afecciones oculares y la presencia en su sangre de un gas inodoro, incoloro, inflamable y altamente tóxico: el monóxido de carbono producido por la combustión del carburante de los vehículos. Además del tiempo que permanecen estacionados incluso con los motores encendidos despiden el peligroso elemento PM10.
El PM10 hace presencia en el plasma sanguíneo; estableciéndose una directa relación entre los niveles de otros dos compuestos químicos dañinos contenidos en la atmósfera, el dióxido de nitrógeno y el ozono, con males respiratorios como la inflamación de los bronquios en los pulmones (bronquitis); los estornudos, picor, obstrucción, secreciones nasales y falta de olfato (rinitis); y el asma, caracterizada por la inflamación del aparato respiratorio, lo que provoca una severa dificultad en la inhalación de aire.
Este compuesto es un gas tóxico, irritante y que afecta al sistema respiratorio. La exposición breve, en altos niveles, causa daños en las células pulmonares, mientras que en un más largo lapso puede provocar cambios irreversibles en el tejido pulmonar.
El municipio debe velar por el correcto uso de las plazas y por la salud de sus vecinos. Situaciones como estas violan, desde la Constitución Nacional, la Ley Orgánica del Ambiente, la Ley Penal del Ambiente, la Ley Orgánica de Protección del Niño, Niña y del Adolescente, además de las ordenanzas municipales, junto a una cola de leyes de nuestro ordenamiento jurídico y tratados internacionales.
Abogado
crisantogleon@gmail.com
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