viernes, 10 de abril de 2009

HONRA A TU PADRE Y A TU MADRE

Honrarás a tu padre y a tu madre
Texto: Crisanto Gregorio León
El cuarto mandamiento de la ley de Dios ofrece una recompensa para quienes lo cumplan y es: “Larga vida sobre la tierra”. Podemos leer en (Ex.20, 12). “Honra a tu padre y a tu madre, para que se prolonguen tus días sobre la tierra que el Señor, tu Dios, te va a dar”.
De igual modo en el Nuevo Testamento (Ef. 6,1-3), podemos enterarnos del mandato de Dios: “Hijos, obedeced a vuestros padres en el Señor; porque esto es justo. Honra a tu padre y a tu madre, tal es el mandamiento que lleva consigo una promesa”. Los hijos que incumplen este mandamiento abusan de sus padres de distintas maneras, tratando de imponerse sobre quienes le dieron la vida.
Quienes no creen en la recompensa de Dios, desacatan abierta y campantemente el cuarto mandamiento. Sin percatarse que por argumento en contrario sentido, quienes no honren a sus padres tendrán corta vida sobre la tierra.
Ello es así, porque Dios ha investido a los padres con autoridad. Y toda autoridad debe ser respetada porque es Dios quien la otorga. Los hijos deben para con los padres: atender sus deseos, solicitar sus consejos y aceptar sus amonestaciones y más aún si viven en la casa de ellos.
Los hijos le deben a los padres, respeto, gratitud, docilidad y obediencia. Y todo esto tiene su fuente en el temor a Dios. Podemos leer en Proverbios 13.1 que el hijo sabio ama la instrucción de sus padres y el arrogante no escucha la amonestación.
Culpables son los hijos ante los ojos de Dios, por deshonrar a sus padres, como quienes consienten esa conducta en ellos, o los aconsejan mal para que ejerzan violencia y deshonra contra sus padres. Porque si Dios ha ordenado a los hijos honrar a quienes les dieron la vida, no ve con agrado que otras personas influyan negativamente en la conducta de los hijos para que éstos desoigan sus mandamientos, o que no hagan lo que deben hacer para evitarlo.
Amar a Dios sobre todas las cosas, es obedecer sus mandamientos.
Abogado

jueves, 9 de abril de 2009

De esto no se habla

De esto no se habla

La ley contra la violencia a la mujer y a la familia, prevé tantos supuestos de hecho que al parecer es muy completa, cerrando cualquier puerta a este aterrador flagelo.
Para contrarrestar el avance inmisericorde de la violencia contra las mujeres, el legislador venezolano ha establecido circunstancias que a través del tiempo y producto de la experiencia, han demostrado que son formas de ejercer violencia.
La violencia es deplorable en cualquier caso, sea ejercida contra quien sea, mujer u hombre, niño o niña.
El aforismo “la justicia es ciega” que alude a la circunstancia por la cual ha de castigarse a quien sea culpable independientemente de su credo, sexo, condición o estatus social, no puede confundirse con ceguera mental o ceguera en la percepción de la realidad ante denuncias temerarias, ficticias e infundadas que pueden tener por objeto intereses inconfesables .
Es tan previsiva la ley que se puede prestar a ser usada de manera injusta y malintencionada por quienes no tienen en cuenta la filosofía que la inspira.
La buena fe se presume y la mala hay que demostrarla, pero los hombres pueden quedar en absoluto estado de indefensión, cuando las lágrimas de una mujer sorprenden la buena fe de quienes están obligados a procesar la denuncia o de quienes odian la violencia de género y escuchan a una presunta víctima narrando circunstancias que conmoverían la fibra humana del más prevenido o de la más prevenida.
De todo hay en la viña del Señor. Hombres que ejercen violencia sobre las mujeres y los hijos, y féminas que histriónicamente pueden causar daños irreparables a los hombres denunciándolos falsamente, teniendo como arma letal la ley que las protege.
Entonces, ¿como estar alerta ante las circunstancias que pueda narrar una presunta víctima, que además construye evidencias falsas, dibujando al hombre como el monstruoso ser que les ha descalabrado la existencia?.
El sentido común, que es el menos común de los sentidos, las máximas de experiencia y no olvidar que todo el mundo es inocente hasta que se demuestre lo contrario, son de gran utilidad para no caer en el engaño.
Esta bondadosa ley que persigue erradicar el maltrato a la mujer y a la familia, puede igualmente convertirse en un instrumento de altísima injusticia y mediante la cual se pueden hacer verdaderos mártires.

Abogado

crisantogleon@gmail.com

miércoles, 1 de abril de 2009

PADRECTOMÍA/Crisanto Gregorio León (*)



miércoles, 01 de abril de 2009
Siempre pensó que era perfecta, que no era como el común de la gente y pasó por alto que era carne susceptible a las debilidades y flaquezas de todo ser humano.
La sigue queriendo, pero mentalmente la inmola y suprime. No existe el retorno, nadie se retractará porque es una lucha que trasciende las conceptualizaciones valóricas. La conversión es potente porque aflora su sentido depredador y los instintos de sobrevivencia se anteponen al afecto y los elementos de prelación prevalecen.
La inmoviliza y la envuelve en una telaraña, la encadena en los laberintos zigzagueantes de su mente. Está sentada en el averno, esperando el veredicto de Dios.
Existe un problema jurídico relacionado con la relación directa y regular: la presunta víctima no puede tolerar que el padre continúe manteniendo un vínculo de cercanía y afecto con los hijos, sino que predispone, condiciona, utiliza, aliena y enajena la mente de ellos, haciéndoles creer que el padre es un ser detestable y malvado.
Hace desaparecer la figura paterna y la invisibiliza, convirtiéndola en alguien abyecto al que se está prohibido amar. En casos específicos la madre no sólo destruye la imagen paterna, sino que la asesina afectiva y conceptualmente. Los hijos están convencidos que nunca tuvieron padre.
En virtud de estar ciega de rabia y animada por un espíritu de venganza por su intolerancia frente a la ruptura, al engaño y adulterio que estimuló. Moviliza a todo un sistema, a toda una estructurada nomenclatura del Estado, en un acto puramente demencial.
Los días transcurren lenta e imperceptiblemente y su estado anímico comienza a oscilar entre el cielo y el infierno.
Vagando por las calles caminó por las plazas dibujadas de piedra. Nunca una mañana ni unas calles fueron más largas e intensas.
Pendiendo del azar, sus hijos y su mujer cruzan el umbral de la prudencia; porque no se cimienta en nada sólido ni genuino, sino en el rencor y despecho de mujer presuntamente dolida y adulterada, y no precisamente en la mujer que sufrió adulterio.
Y no sabía por qué estaba más triste, si por su muerte inminente por la enfermedad que padecía o por la pérdida de aquella importante y trascendente persona como concibió siempre a su mujer o por las mentiras en su contra. Sin el apoyo de su amada esposa, su estado anímico y emocional se fracturó.

(*) Abogado

viernes, 6 de marzo de 2009

SIMÓN DE CIRENE

Simón de Cirene

Crisanto Gregorio León

La Pasión de Nuestro Señor Jesucristo ofrece un repertorio de personajes de lo más variado, en el que muchos podemos vernos reflejados. Fue Simón de Cirene, según los evangelios de Marcos, Lucas y Mateo; la persona que ayudó a Jesús a llevar su cruz hasta el gólgota. Al principio Simón no lo hizo voluntariamente, fue obligado por los centuriones a cargar la cruz. Pero ciertamente fue impactado por ese hombre - Ecce homo-, que consiguió en su camino y luego se sintió feliz de poder aliviarle la carga en aquel corto trayecto hasta el “gólgota”.
Entre tanto, Jesús era objeto de la más cruel barbarie; lo escupían, lo insultaban, lo vejaban, lo humillaban, lo golpeaban y difamaban. Por efecto de las espinas clavadas en su cabeza la sangre recorría su rostro e inundaba sus ojos. Pero ante la caída de Jesús con el peso aplastante de la cruz, Simón tuvo una misión primordial: darle unos momentos de descanso al cordero. Pero ¿Qué había hecho Jesús para merecer tal castigo? Esa pregunta recorrió el pensamiento del Cirineo y flagelado como había sido el hijo de Dios, Simón vio en su mirada la de un hombre inocente. Entonces, gustoso se encimó la cruz y salvó sin pensarlo su propia alma.
Al Cirineo no le fue indiferente el sufrimiento del Nazareno. ¡No! , por el contrario, al terminar su corta pero excelsa misión, fue pateado por los soldados romanos, pero Simón de quedó al lado de su nuevo amigo, al pie de la cruz con la convicción de la inocencia de aquel hombre, en la comprensión del triunfo de Jesús, al haber resucitado al tercer día.
Recuerdo una frase del discurso final de la película Patch Adams: “La muerte no es el enemigo, si vamos a luchar contra la enfermedad, vamos a hacerlo contra una de las peores que existe: la indiferencia”. De modo que el verdadero cristiano, no debe ser indiferente ante las penurias de sus hermanos.
Cada día en cada momento, preferimos no atender y ni siquiera enterarnos del problema de otros, con tal de que no nos quiten el tiempo o no ocupen nuestra ya apretada agenda y preferimos darle altivez e importancia a nuestras vanidades, siendo indiferente ante el dolor del amigo o del hermano que sabemos necesita de nuestro apoyo. Y no nos importa como se las arreglará.
¿Cuántas veces has encontrado un Cristo en tu camino y te niegas a hacer de Simón de Cirene?

Abogado

crisantogleon@gmail.com

jueves, 26 de febrero de 2009

LA CASA QUE JUAN CONSTRUYO

La casa que Juan construyó
Crisanto Gregorio León
Juan, humilde y digno hombre que a fuerza de trabajo duro y honesto, con menguados recursos, con las ansias de tener una casa propia, ahorraba de lo poco que ganaba como obrero para construir el hogar de sus sueños; siempre con el inestimable apoyo de su amantísima esposa.
Desmontó un terreno lleno de cardos con la fuerza de sus manos y el ímpetu de su espíritu; en cientos de carretillas recogió los desperdicios y vidrios que afeaban aquel predio donde con su afán de hombre de familia levantaría su casa.
Ningún inconveniente lo decepcionó en su propósito de proveerles de vivienda a su esposa y a su descendencia. El agobiante calor le quemaba la piel y el sudor corría por su cuerpo como si se estuviera derritiendo, pero ¡no! , él tenía una tarea y aunque solo en tierras extrañas no se desmoralizó; quería tener un hogar propio, una casa de la que nadie pudiera decir que se la apropió indebidamente. Una morada que aunque humilde, podría decir con orgullo que no se la robó a nadie, ni a su padre, ni a su madre; pues la levantaría con la fuerza de su vigor de hombre honesto y la pureza de un corazón decente.
Plantó, Juan semillas de frutos tropicales en aquel terreno, que al cabo de los años se pondrían frondosos y le regalarían sombra a su casita, a la que día a día le regala algo más, porque siempre está en construcción y con el amor y la responsabilidad de un buen padre de familia, barre su patio, riegas sus plantas y siempre está dispuesto para auxiliar a su prójimo.
Juan, un hombre de firmes convicciones cristianas y de carácter humanitario, solidario; hace suyos los problemas de sus hermanos, los de sangre y de los que se encuentra en el camino de su vida. Practica la vida cristiana con hechos, además de las palabras, no se comporta como los hipócritas y fariseos o los falsos que oran, cantan y se reúnen en asambleas, pero a la hora que Dios los pone a prueba para con sus hermanos, evaden ayudar y se enojan porque se acude a ellos.
Juan, un hombre carismático, sociable, de convivencia pacifica, dispuesto a compartir y colaborar con todos; mantiene las puertas abiertas a sus vecinos, los mayores, los ancianos, los jóvenes y los niños; los estudiantes, las amas de casa; todos tienen en él un amigo sincero.
¿Te gustaría ser como Juan, cristiano no solo de la boca para afuera?

Abogado

crisantogleon@gmail.com

sábado, 21 de febrero de 2009

MALDITAS DROGAS

Malditas Drogas

Crisanto Gregorio León

Si el que vende las drogas, solo por un segundo se percatara que podría ser su hijo o hija quien las consumiera, experimentaría el desasosiego y la impotencia de un padre o de una madre al ver a su descendencia destruida, cuando por efecto maligno de esas sustancias los hijos pierden la razón y desconocen la bondad del corazón de sus padres.
No hay argumentación posible ante la violencia que desencadenan las drogas en la personalidad de quienes las consumen habitualmente por haberse hecho dependientes. Ningún código moral, ninguna norma de respeto, ninguna consideración, impiden que los jóvenes se desfiguren de la realidad y mediante alucinaciones que se adueñan de sus mentes, se hacen títeres del influjo perverso de las drogas.
La droga destruye al enfermo consumidor y a su destruye a su familia. Ahuyenta y fatiga el esfuerzo de quienes quieren ayudar al enfermo; cuando el amor queda indefenso ante la violencia desatada por las drogas. No entienden los consumidores el amor de los padres al soportar las barbaridades a que son sometidos por sus hijos, ante el maquinal efecto de esas sustancias.
El temor por la propia vida incluso, desgasta a los padres en sus esfuerzos cuando las malditas drogas se han apoderado de sus hijos y por las fantasmagorías que producen en sus cerebros se adueñan de un mundo que no les pertenece y en la etapa más crítica el enfermo ya no sabe lo que es realidad y lo que no lo es. La locuacidad y el cambio teatral hacen presencia en quienes aun gozando de un alto coeficiente intelectual, se han doblegado ante el influjo destructor de las drogas.
La negativa a dejarse ayudar, encamina a una postración rápida y va destruyendo las capacidades cognitivas y de visualización exacta de la realidad, hasta hacer del enfermo consumidor un zombi al servicio de la adicción, sin voluntad creadora que lo impulse a salir del pozo del veneno.
El enfermo que se niega a internarse para recuperarse o que por consideraciones equivocadas no asume su dependencia como algo dañino, solo está ganándole agigantados pasos a su propia destrucción. Vendedor de drogas imagínate a tus hijos en semejante postración por haber consumido ese letal producto.
Solo percátate de observar tu familia destruida, desecha y dividida, por tu afán de hacer dinero con la vida y los destinos de otros.
Abogado

viernes, 28 de noviembre de 2008

ALTO VOLTAJE

Alto voltaje
Crisanto Gregorio León


Nadie escarmienta en cabeza de otro, es un refrán reflejo de cómo las personas prefieren vivir sus experiencias y pasar las penurias o los problemas que ellas impliquen antes de aceptar el consejo de quien le advierte sobre los riesgos implícitos porque ya los ha sufrido en carne propia y tal como lo está haciendo no es el camino más acertado.
El ensayo y el error llevan a obtener una opción para lograr los objetivos propuestos, pero no son la vía escogida para generar ciencia y tecnología, si se cuenta con la experimentación previa y los antecedentes. Así se han desarrollado los avances científicos descartando los errores e implementado los métodos, procedimientos y materiales en donde la experiencia probada determina como los idóneos para creación por ejemplo de tecnología útil tal como se espera según la intención de sus inventores, obteniendo el éxito por haber tenido en cuenta los errores que llevaron a otros al fracaso.
Si los jóvenes y las jóvenes aceptaran los consejos que los mayores les damos en base a la experiencia y un mayor conocimiento de la vida, no caerían en los errores capaces de truncarles el futuro.
Los jóvenes que con su terquedad o con la convicción de ser ellos quienes “se las saben todas” desatienden los consejos amorosos dados por sus padres, corren el riesgo de ir directamente al fracaso del cual se les quiere salvar y por supuesto están más expuestos a ser utilizados por quienes no les duelen porque no son sus hijos.
A cualquiera deja atónito la capacidad de los jóvenes para justificar sus antojos, defendiéndolos como lo más conveniente, haciéndolos o manifestando quererlos sin la intromisión de nadie, cuando en realidad no ven más allá de sus narices y son los padres quienes saben de las consecuencias porque la vida les ha dado la experiencia y saben cuáles son los errores que llevan al fracaso.
Sería un suicida quien toca unos cables con electricidad de alto voltaje, haciendo caso omiso de la advertencia argumentando que no se electrocutará porque podría haber un bajón de electricidad justo en el momento cuando los toque.
Si los jóvenes utilizaran su capacidad de argumentación para estar en una posición de alerta en contra de quienes solo quieren utilizarlos, o dañarles su moral o su propia dignidad, entonces menos se electrocutarían por alto voltaje.

Abogado
crisantogleon@gmail.com